
Martín Menditto.
Allá por febrero de 2002, cuando argentina atravesaba una de las peores crisis de su historia, el entonces presidente Eduardo Duhalde, con intenciones de actuar como un inflador anímico, se despachó con la frase “Argentina esta condenada al éxito”.
Analizando algunas actitudes y termómetros de nuestra sociedad, me animaría a introducirle una pequeña variante “los argentinos estamos colgados del éxito”. Esto corre en todos los órdenes: político, ideológico, cultural, etc. Pero se hace muy evidente sobretodo en lo deportivo, basta que a una selección nacional de cualquier disciplina le vaya medianamente bien, para que de pronto nos encontremos vivando a deportes que apenas si sabíamos que existían, con la misma naturalidad que los denostaremos cuando los éxitos sean esquivos.
Muy gráfico es lo que ocurre con la novedosa fiebre por el rugby, hace dos meses casi nadie sabía que este año se disputaba el mundial de la especialidad. Los Pumas ganaron dos partidos seguidos en la cita ecuménica, eso fue suficiente para que ahora todos los argentinos se crean conocedores de rugby y se auto titulen los hinchas número uno del deporte de la ovalada, aún cuando muchos ni siquiera entienden de qué se trata ese juego.
Esta actitud de engancharse en el éxito no es nueva, lo mismo pasó con la selección femenina de hockey sobre césped, Las Leonas. Hasta hace poco tiempo, todos sabíamos de Hockey, madrugábamos para ver los partidos e idolatrábamos a Luciana Aymar y compañía. Bastó que el nivel de triunfos de esa selección decayera levemente, para que el hinchismo se diluyera, a punto tal que hoy es extraño encontrar a alguien que sepa cual fue el último partido que disputaron Las Leonas.
Otro ejemplo es el básquet, el subcampeonato mundial en 2002 y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 2004 acaparó la atención del público, disparando a los jugadores a niveles impensados. La popularidad de este combinado, también produjo que algunas personas, que jamás habían visto botar una pelota anaranjada, se permitieran criticar y hasta denostar sin ningún basamento el cuarto puesto conseguido en el mundial de 2006. Con el básquet hay un exitísmo parecido a nivel individual, hasta que Emmanuel Ginobili llegó a la NBA, San Antonio era para el común de los argentinos un santo al que las solteronas le pedían novio. “El Manu”Ginobili es alabado por que triunfó en la liga más poderosa del mundo, si el éxito no lo hubiera acompañado, hubiese seguido el camino de Pepe Sánchez o Rubén Wolkowiski que integraron equipos de la NBA que hoy casi nadie recuerda.
La lista sigue y es amplia en volatilidades de opinión. Sin términos medios, “El Gato” Gastón Gaudio pasó de ser el mejor tenista argentino cuando ganó Roland Garros en 2004 a ser un pecho frío o un fracasado al ser eliminado en primera ronda de algún torneo.
También es extraño que representativos nacionales de otros deportes logren una identificación con la gente que no logra la selección nacional de fútbol, se ve en otras disciplinas valores que los futbolistas súper profesionales han perdido, la garra, el amor a la camiseta, pero fundamentalmente los títulos conseguidos. Para el hincha lo que importa es ganar, nada más, un claro ejemplo es lo ocurrido en la Copa América Venezuela 2007, mientras Argentina ganaba y goleaba era el equipo del pueblo, cuando le tocó perder la final contra Brasil, todos salieron a pedir la renovación, la jubilación de jugadores muy elogiados hasta ese momento. Todo muy contradictorio, atado a la suerte de un sólo resultado.
Es interesante plantear estos metejones deportivos como “el exitismo de los no exitosos”. Argentina, al no tener logros en sus disciplinas más populares (fútbol), necesita colgarse de lo que sea, pero sentirse exitosa al fin. Es justo saber dimensionar hasta donde se puede exigir, ya que muchas veces, esos triunfos están emparentados con la voluntad individual del deportista o con la aparición de generaciones en determinada actividad, el caso de Las leonas, estos muchachos del Rugby, el básquet, en otra época el boxeo, el hockey sobre patines, etc.
La falta de una Política deportiva hace que los éxitos sean fugaces, dispersos, irregulares; por eso, la aparición de una selección nacional que gana dos partidos entusiasma a todos.
8/10/07
Recomendar esta notaVIVA EL RAVI; MI HIJO JUEGA AL RAVI; MI NIETO TAMBIEN; TENGO VARIA OBALADA EN MI CASA; SIEMRE ME GUTO; IGUAL QUE EL VOLEYBOL Y EL BEISBOL; NUNCA FUI DUAHLDITA :SIEMPRE PERONISTA NUNCA CAIMAN :::tai de la nuca che benditto:::!!!
somos argentinos y encima consumimos como pocos. también, nos invaden de todos lados: publicidad en la vía pública, programas de tv, de radio, prensa, una remerita de los pumas por allá, una pollerita de las leonas por acá, la cara aniñada del pibe maravilla que te sonríe desde el escaparate de una casa de deportes o de una cadena de electrodomésticos. no hay escapatoria. así, uno termina festejando un try de los pumas como si fuera el mejor gol de la fecha o celebrando un golpe del pato cabrera en el abierto de los estados unidos. necesitamos de la adrenalina como un diabético del azúcar. no tengo muy en claro porqué razón actuamos de esta forma, presa de una pasión que a veces luce fundamentalista y exitista. cuando era chico esperábamos llegar a la final y obtener el preciado trofeo para salir a la calle a festejar. recuerdo el mundial 78 y el del 86. está bien, después jamás volvimos a ser campeones de fútbol, pero el mundial pasado y el del 2002 ya festejabamos cada uno de los triunfos o salíamos a despotricar la derrota a través de la cultura del aguante. algo nos pasa, no tengo mucha idea qué es, pero sí tengo la certeza de que en muchas ocasiones lo que hacemos roza con la estupidez.
El comentario de juanlui me ha hecho reir. Es ocurrente. Veo que le gusta el "ravi". Entre "traies" y penalties" nos trae un poco de humor, "bendito" y "obalado", ¿no?
Entonces hay estúpidos en todas las naciones del mundo si es por festejar exitos deportivos. Por lo menos en mi caso, cuando entiendo como se desarrolla un juego, puedo disfrutarlo plenamente. Estoy de acuerdo con el párrafo del artículo que señala la falta de mesura en la ponderación de los logros de los deportistas argentinos. Pienso que no hay nada mas mezquino que el exitismo barato que adjudica virtudes heroicas con cada victoria y reparte las peores miserias cuando se pierde. Se viene una semifinal durísima con una potencia como Sudáfrica y no sé cuanta gente que se va a sentar frente al televisor sabiendo de que clase de rival se trata.
La estupidez es festejar algo que muchos ni siquiera entienden como se juega. tambien veo que hay mucha más eufori en los medios que en la gente, como si se tratara de instalar un tema en la enda cotidiana para que no se hable tanto de otro como por ejemplo la elección presidencial delos próximos días.
Creo que el tema del exitismo no tiene que ver con el poco o mucho entendimiento que se tenga acerca de un juego, o a la publicidad que se haga de los torneos en los que participa la selección nacional. Es llamativo que muchos posean conocimientos, si se quiere "enciclopédicos", de la liga de fútbol local, por ejemplo, pero que no sean capaces de enumerar 3 candidatos a presidente. Ni hablar de citar 3 candidatos con sus respectivos partidos políticos. Tal vez ni siquiera puedan nombrar los últimos 3 presidentes de la Argentina. Los romanos se referían a un fenómeno parecido cuando decían que al pueblo había que darle pan y circo. Es nefasto lo que sucede con los negocios deportivos. Si quiero ver un deporte, mejor me voy a una plaza.
La minera rechazada por Famatina llegó a relocalizar un barrio en Canadá para poder explotar el oro
Otra mirada sobre el subterráneo
La Resolución de la Unión Europea que prohibió la megaminería con cianuro
A favor de la reforma para gravar la renta financiera
Ahora la discriminación viene de barrio Juniors

En La Décima de febrero, la zona sur después de la tormenta del 30 de enero. La emergencia expuso las deficiencias estructurales,la responsabilidad y la desidia estatal y la consecuencia del desarrollo inmobiliario descontrolado. Además: Mujeres hartas de la violencia: en sólo tres meses, huno 500 exclusiones de hogar. Y Más. Ingrese y baje La Décima en PDF.