Mario Albera.El mismo corte de rostro que le prodigó a la madre de un alumno que al mismo tiempo que le agradecía por la refacción de una escuela le marcaba respetuosamente el tiempo de demora de la obra, se lo dedicó en la semana que pasó a un grupo de beneficiarios de un plan de vivienda que, disconformes con la localización de los barrios, lo insultaron.
Es que el gobernador José Manuel de la Sota es así: se hace fuerte y omnipotente con los débiles. Un ejemplo. El año pasado, cuando los docentes y los empleados públicos marchaban por las calles y a instancias de los dirigentes sindicales del SEP y la UEPC lanzaban insultos por doquier contra su santa madre y todos sus ancestros, De la Sota no se inmutó. Al contrario, terminó concediéndole a esos gremios casi todo lo que pedían, sin exigirles retractación pública. Ahora en cambio se siente dolido, exige respeto y no acepta el cristiano perdón de los que se equivocaron. Parece actuar con revanchismo. No es coherente el señor gobernador.
Además, con su decisión arbitraria,
flaco favor le hizo a su "continuidad diferenciada", el vicegobernador Juan Schiaretti, que aspira a sucederlo en el poder.
"El Gringo" -como lo apodan al ex cavallista- también fue insultado por los beneficiarios del plan Hogar Clase Media. Incluso llegaron a calificarlo de "títere de De la Sota". Pero sin embargo, hasta "en caliente" mantuvo la templanza y la buena disposición para
"seguir dialogando y encontrar una solución". Habiendo una mesa de diálogo ya abierta, prescindir de ella en un año electoral es de una torpeza infinita.
"A la intolerancia, yo le voy a poner tolerancia", dijo Schiaretti, y al otro día se encontró con la intolerencia y torpeza infinita de su jefe.Un
comunicado de la Dirección de Prensa del gobierno acorralaba a los beneficiarios a tomar una decisión: o aceptan el plan como está o nada. Un día antes, un comunicado señalaba que el Ministerio de Obras Públicas estaba abierto al diálogo y a la búsqueda de una “operatoria alternativa” con los beneficiarios. Estaba claro que la esquizofrenia gubernamental era hija del acto irreflexivo de un gobernador enojado, que al otro día partió a la India en el marco de una misión comercial.
"Yo voy a gobernar hasta el último día" afirma, hasta el cansancio, De la Sota cuando le recuerdan los meses que le quedan en el gobierno.
Así, la continuidad se torna una incógnita, y la pregonada diferencia, un slogan. Sólo un slogan.
6/5/07
(foto archivo de Leo Luna)
Madgalena
Creo que lo unico que quiere en estos momentos es tirar la brasa caliente a quien sea y salir huyendo, poco le importan los demas. Esta como ido, hace caprichitos y rabietas, como buen pupo del mundo.
Esteban
Ni caprichitos, ni rabietas, De la Sota tiene un estilo: autoritario.
Y Schiaretti no le va a la zaga, por más "tolerante" que hoy se presente.
Ambos tienen la marca del menemismo en el orillo (Igualito que Sosisch)