
Alejandra De Virano.
Sábado tempestuoso, climáticamente hablando. Una madrugada que preparó esa mañana gris, con charcos por doquier y una lluvia que lentamente se suavizaba a medida que soplaba un viento fresco transformando el paisaje de Córdoba en el reflejo de un día casi invernal. A las 9:20 se inició en el Auditorium de la Facultad de Lenguas ubicada en la Av. Vélez Sarsfield 187 la disertación del historiador, investigador y profesor Darío Macor.
Pasadas las 19 nos retiramos acompañados por un sol atrevido y reacio a esconderse e iluminados interiormente luego del recorrido por la política argentina desde los fines del siglo XIX a nuestros días.
Con una soltura y entusiasmo admirables el profesor Darío Macor utilizó su tiempo a dibujarnos con su palabra retratos de épocas pasadas. Reconociendo la dificultad y densidad de su temática nos permitió acercarnos y comprender hechos conocidos con algunos objetivos que no están completamente definidos.
Impensable sería resumir sus palabras sin cometer errores por omisión de datos y hechos, no queda otra opción que leer nuestra historia en búsqueda de los sucesos históricos lo cual serviría de marco para entender los siguientes conceptos.
“…Tuvimos una sociedad heterogénea movilizada por el mito que podían ascender de categoría social, por lo menos le podía tocar a ellos…”
“…La formación de conciencia era desde la escuela, luego fueron las fábricas desde lo laboral, lo que brindaba una tendencia a la homogeneidad…”
“La escuela daba un sentido a la vida”
“La historia debe ser un espejo para mirar y sacar conclusiones más o menos acertadas.”
“El servicio militar obligatorio era una forma de incluír, de incorporar a aquellos que quedaban fuera de la escuela”
“El irigoyenismo fue considerado una anomalía, un problema”
“Se consideraba la verdad literaria revelada a lo que Leopoldo Lugones decía”
“La política criolla: caudillismo y clientelismo”
“Los partidos políticos asumen los liderazgos y la sociedad percibe lentitud y a veces ineficacia. Lo ideal sería una combinación de los partidos con los colectivos sociales que representen a los diferentes grupos sociales”
“Una reconstrucción del tejido social se debe hacer con políticas públicas y políticas privadas con resultados concretos y medibles”
“Lo más evidente no es lo más importante”
“Hay que atender cualquier indicador de pobreza o de bajo desarrollo”
“Alfonsín ocupó un lugar histórico por mérito propio, tuvo la virtud de captar el tiempo de su época”
“Los argentinos debemos tener discusiones relevantes por y para el destino
de nuestro país”
“Tenemos problemas de ideas políticas y de ignorancia”
“A veces el clientelismo no es por una empanada sino por un empleo, el uso del hospital, sacarnos de la cárcel. Se usa al partido de clientela”
“El peronismo se contradice a sí mismo. Es un partido que está instalado en la nuestra cultura”
“Actualmente el peronismo es una agencia estatal ya que hay menemistas que se oponen a los seguidores de Kirchner y ambos están en el mismo partido. Se escapa de la ideología del peronismo y encuentra su vitalidad a partir del manejo del Estado”
“Los mismos actores cambian de partido pero dejan la puerta abierta, habría que preguntarse por qué dejan esa puerta abierta en el partido del que se alejaron”
“Con respecto a las empresas del Estado que se vendieron nos asombraríamos si analizáramos en detalle cuánto cobramos por ellas, cuánto pasivo tienen, cuánto valen en realidad y los acuerdos que se firmaron. La deuda externa sería un juego de chicos”
“Hubo una exageración de los problemas del gobierno de De La Rúa. Cayó por la capacidad de bloqueo de las otras fuerzas políticas”
“Los políticos deben estar informados y capacitados. Tienen la responsabilidad de unir el presente con el futuro, tomar decisiones aunque la gente esté en contra (siempre que sea acertado para la sociedad en su conjunto), interpretar lo que la sociedad quiere, contar con recursos técnicos para batallar la realidad social y solucionar la falta de calificación de los partidos entre otras tareas”.
23/11/08
Recomendar esta nota¿De La Rua,fue Presidente de la Nacion Argentina?
Es Verdad.El Dr.Alfonsin ocupo un lugar HISTORICO:Con la DEMOCRACIA no se COME,no se cura,para sacar un turno en el hospital hay que estar un dia antes y dormir toda la noche en el piso o en los bancos de los hospitales,los chicos comen de los tachos de BASURA,los jubilados tenemos sueldos de MIERDA,las familias duermen en las CALLES y bajo de los PUENTES,la JUVENTUD esta puesta de RODILLAS sin FUTURO.¡ALFONSIN!
En diciembre del 2001 asistimos al agotamiento del modelo que se implementara en el país al compás de los dictados del Fondo Monetario Internacional. La política del ajuste sobre ajuste, la enorme concentración de riqueza y la injusta distribución de la misma trajeron como consecuencia la exclusión social, marginación, desocupación, subocupación, miseria y pobreza. Un modelo que en rigor se aplicó en el país desde 1976 hasta nuestros días. Primero bajo las bayonetas de la dictadura militar y luego, impune y democráticamente "en la década menemista, mal llamada “liberal”, cuando en verdad es un modelo neoconservador, que se impuso en toda Latinoamérica merced al Consenso de Washington. Con el cuento de la “globalización” nos dijeron que íbamos a entrar al llamado primer mundo. La globalización tiene dos caras: los “globalizadores” y los “globalizados”. Nosotros formamos parte de estos últimos. En un país dependiente como el nuestro, privatizar significaba desnacionalizar. El pueblo en las históricas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, dijo BASTA YA, cuestionando principalmente a la dirigencia política, a quien apuntaron como la causa de todos los males. Pero más allá de la corrupción existente en esa clase, no debemos olvidar a la dirigencia empresarial, responsable junto con los profetas del mercado y los grandes banqueros de esa situación. Pero la crisis en verdad estaba basada en la estructura económica-social de nuestro país. Argentina es un país capitalista, pero no es sólo “periférico”, también dependiente. Nuestra economía sufrió una deformación estructural por la penetración imperialista. La deformación estructural de nuestra economía nace primero como economía dependiente de la metrópolis española y luego de la potencia industrial de aquella época: Inglaterra, que produjo la destrucción de las economías regionales y la implementación del modelo de la generación del 80 de convertir a Argentina en granero del mundo. Los ferrocarriles fueron la muestra palpable de eso: su construcción en ramales que se dirigen todos al puerto de Buenos Aires, en forma de pulpo, marcó un símbolo lo que se pretendía: extraer las riquezas de nuestro país. Ese fue la argentina del siglo19, de la oligarquía ganadera, que tiraba manteca al techo en Europa. Se basaba en la tierra usurpada al indígena, campaña del desierto mediante y la explotación del peón de campo. País de vacas gordas y peones flacos. Extraían nuestra lana y nos vendían los casimires ingleses.La Argentina granero del mundo era una burda falacia. Éramos, solamente el granero de Inglaterra. Civilización o barbarie fue la gran zoncera madre. La famosa “generación del 80”- tan cara a nuestros liberales, a Marianito Grondona y a algunos “peronistas de mercado”, no pensó en el país grande, sino en el país pequeño; sólo la pampa húmeda. Nunca miraron al interior, destruyeron las economías regionales. No se propusieron integrar las distintas regiones del país. Pero el país fue cambiando, merced a la inmigración impulsada por aquella misma generación del 80. Ello produjo el crecimiento de pequeñas industrias: mataderos, frigoríficos, curtiembres, los hijos de los inmigrantes –incipiente clase media- tuvieron su primera representación política en el radicalismo irigoyenista. Ello después de una larga lucha librada por el voto secreto, universal y obligatorio, que llevara inclusive al levantamiento en armas de sectores liderados por Leandro N Alem, como la famosa Revolución del Parque de 1890 donde se destacaron “las boinas blancas” de los rebeldes. No obstante el carecer popular del gobierno radical de Irigoyen, la oligarquía logró hacer valer su influencia para reprimir las demandas obreras, produciendo las matanzas en la Semana, y luego, la Patagonia Trágica. Tras el golpe del 30 y los gobiernos conservadores que se pretendía la restauración del viejo país oligárquico y con el con fraude patriótico se quería evitar que las “chusma radical”, es decir el pueblo, llegara nuevamente al poder. Pero ese modelo agropexportador ya estaba agotado, desde el punto de vista económico, social y político. Los sectores sociales marginados y los nuevos actores, producto de la inmigración interna del país, produjeron el 17 de octubre de 1945, que más allá de banderías partidarias, fue un hecho relevante porque se trataba de una nueva clase social: los trabajadores que reclamaban su lugar en la historia, la política y la economía argentina. De los primeros gobiernos peronistas se pueden escribir ríos de tinta, muchas cosas y opiniones son contradictorias y discutibles: pero hay cifras que son insoslayables: -Los aumentos de salarios entre 1946 y 1952 alcanzaron un promedio del 56 por ciento anual. -A finales de 1951 había siete millones de obreros, esto es el 39 por ciento de la población y el 70 por ciento de ellos, unos cinco millones, estaban sindicalizados, lo que significa amparados por convenios y con los correspondientes aportes jubilatorios y obra social. -En 1952 la argentina presentaba el mas alto nivel de vida de América latina. En 1949 la deuda externa era cero pesos. -En 1954 los obreros argentinos alcanzaron la mayor participación de la historia local en lo que se refiere a la distribución del ingreso nacional: el 50,8 por ciento. Ellos en alianza con un sector del incipiente empresariado nacional y de un ejército que apostaba al insdustrailismo construyeron la Argentina moderna. Después de la famosa revolución fusiladora de 1955, vinieron 18 largos años de proscripción del peronismo y tras el golpe de 1966 de todo tipo de expresión política, gremial y/o universitaria. El paritod militar era el que marcaba el rumbo. Frondizzi empezó una era de apertura hacia el peronismoy de incipiente desarrollo, pero las multinacionales, la visita del Che y otras cuestiones llevaron a los militares a voltearlo. También a Illia lo voltearon los laboratorios de medicamentos. Es en esta época cuando argentina se asocia al FMI y se acentúa la dependencia, no ya de Inglaterra sino de la nueva potencia victoriosa de la segunda guerra mundial: los Estados Unidos de América. El dulce encanto de la burguesía La ausencia total de un empresariado dinámico llevó en la década del 50, a que el Estado se hiciera cargo del proceso de industrialización del país: En un primer momento de la industria liviana, no llegando a hacer obras de infraestructura de industria pesada, que estaban previstas en el segundo Plan Quinquenal por el golpe del 55. Así el Estado incentivaba la producción de heladeras, lavarropas, sino que también producía el mismo acero, petróleo, gas, carbón y automóviles, luego el Graciela, tractores y aviones. Incluso debió hacerse cargo del turismo y la seguridad social. La burguesía argentina, carente de conciencia y sentido nacional, ya había fracasado a fines del siglo pasado, cuando devenida en patriciado, continuó ciegamente con su política de país pequeño, centrado en la pampa húmeda, no realizando la necesaria industrialización del país, como ocurrió en otros países, como Australia o Canadá, e inclusive en Estados Unidos, que utilizaron el proteccionismo arancelario y el subsidio a sus productos, cuando no la directa prohibición de importación de productos agropecuarias extranjeros para fomentar y fortalecer el proceso de industrialización. Nosolamente eso: en muchísimas oportunidades el Estado a fin de resguardar la fuente de trabajo, se hizo cargo de empresas quebradas o fundidas por la mala administración privada. La burguesía argentina se creyó “nobleza “, “patriciado”; económicamente dependía de Inglaterra y culturalmente vivía en Francia, no cumpliendo el papel histórico que le correspondía. Así el Estado argentino se convirtió en macrocefálico. A consecuencia de las malas administraciones del 55 en adelante, toda vez que colocaron al frente de las empresas estatales a funcionarios de las empresas privadas, aquellas la tornaron ineficientes. Algunas empresas lo eran porque el estado prestaba un servicio social, no se movía con el fin de lucro del área privada. Pero otras no, como YPF, IME y muchas más, como luego comprobamos. Era un engaño en el que caímos todos para que unos pocos vivos de adentro y de afuera las puedan comprarse a precio vil. Vino el verdadero desguase del Estado. Desaparecida la generación que luchó, destruido el tejido social y ante el terror a la hiperinflación, las clases dirigentes aceptaron las recetas de los mercaderes y usureros vernáculos e internacionales. Los señores del anillo Vinieron entonces los “adlateres” del mercado y nos dijeron: la crisis argentina se debía a que el Estado era ineficiente. Que debíamos vender todo y así, el Estado podría dedicarse a lo suyo: seguridad y justicia. Al compás de un Bernardo Neustad sonriente y de un presidente que nos prometía el ingreso al “Primer Mundo” con tonada riojana, comenzó la mayor y más grande destrucción y entrega del patrimonio nacional que se tenga memoria. Así vendimos todo: el petróleo, el gas, el carbón, el agua, las líneas aéreas, las flota mercante, los puertos, las rutas, los teléfonos, la energía eléctrica, etc. El agua, la tierra, el subsuelo, el aire: todo. Y el voto-cuota funcionó a la perfección, así como el clientelismo-asistencialismo y la farandulización de la política, mientras obscenamente se alardeaba de la riqueza de pocos frente al hambre de muchos. Paso más de una década y en el 2001 nos dimos cuenta que estábamos peor que antes. Con más deuda y con niveles de pobreza, marginación y miseria inimaginables y con un empobrecimiento general de la sociedad. El orgullo argentino, nuestra clase media esta al borde del abismo, en vías de desaparecer. Se desarrolló -como nunca antes- un proyecto político-económico de destrucción y entrega del patrimonio nacional, exclusión social, redistribución inequitativa de la renta nacional, y concentración de la riqueza, al servicio del capital concentrado. Con la dictadura, los argentinos aprendimos una nueva palabra que ocultaba una dolorosa realidad y nos hicimos famosos en el mundo por ella: los DESAPARECIDOS. Con Menem aprendimos la otra: los EXCLUIDOS. Con la convertibilidad, los capitales vinieron: al flujo de las privatizaciones y a la especulación financiera. La convertibilidad pudo servir –en su momento- para parar la hiperinflación, pero a la larga terminó destruyendo todo atisbo de industria nacional y favoreciente la especulación rentística-financiera, ya ciertos grupos minoritarios nacionales y extranjeros, privatizaciones mediante. El empresariado argentino, a diferencia del de Brasil que es eficiente, dinámico, arriesgado y exitoso- ha sido siempre prebendario. Ha vivido siempre de la protección estatal. Llama la atención cuando ciertos empresarios critican al Estado, cuando ellos se han enriquecido por haber sido casualmente contratistas del Estado, realizando pingues negocios con la dictadura militar. El modelo neoliberal estaba en una crisis terminal que se veía venir hace unos años, pero que fue agravada por la ineptitud del gobierno delaruista. Pero conserva su poder en el capital concentrado y en la mayoría de los medios masivos de comunicación social. El Kirchnerismo El grupo Calafate liderado por Néstor Kirchner se planteó en el inicio recuperar al peronismo para el campo nacional y popular, y junto con otras fuerzas políticas y sociales relanzarlo en un proyecto integrador, distribucionista y liberador. Todo, en medio de una tremenda crisis de representatividad, quizás única en nuestra historia. Lo intentó con el transversalismo pero chocó con la tremenda cohesión del aparato duhaldista bonaerense y de las otras provincias. Entonces, optó por pactar con los caciques provinciales para presidir el PJ. Se propuso además mirar a Latinoamérica, integrar plenamente el Mercosur. Se planteó la inclusión social, primero en forma de paliativos para en otra etapa, convertir a ello en genuinas fuentes de trabajo. También era su meta recuperar la política como instrumento de cambio. En definitiva, conformar una nueva visión del país. Un proyecto que tuviera en cuenta los intereses y las necesidades del pueblo y la nación. La inclusión social y la redistribución de la riqueza nacional. Además, por primera vez en 30 años de gobiernos democráticos, tomó los derechos humanos como política oficial, derogando las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final así como los indultos que posibilitan ahora el juicio a los genocidas. La idea – al parecer- era que articular un frente nacional y popular, que recree esa visión del país justo, solidario e integrado a nuestra América Latina. Nuevos actores sociales serían llamados a andar por este camino, que no será corto, entendiendo esto como un proceso de construcción de poder popular porque las circunstancias histórico-sociales han mutado, pero teniendo al peronismo como fuerza principal. Así también se entendió que debían modificarse las prácticas políticas y aprender del pluralismo, de la tolerancia, de la diversidad, sin caer en dogmatismos. Nuevas herramientas, nuevas políticas, para una misma cuestión: la concreción de un país liberado, más justo, más digno y más humano. El nuevo modelo Adelantamos que para nosotros el nuevo modelo planteado por el kirchnerismo es distinto al del neoliberalismo. Aquél plantea –dentro del sistema capitalista- un nuevo esquema de acumulación de capital, aprovechando las excepcionales circunstancias internacionales de aumento del precio internacional de los productos agropecuarios, para mediante el uso de las retenciones, usar esos fondos para la inclusión social y obras de infraestructura. Por supuesto, hay muchas cuestiones que no se tocaron, como las privatizaciones de sectores estratégicos de la economía, leyes de la dictadura militar cono la ley de radiodifusión y la ley de entidades financieras, que destruyó todo atisbo de mutualismo y cooperativismo. Pero la alta rentabilidad agraria permitió tener reservas para para abonar gran parte de la deuda externa y mantener bajos los precios internos de los artículos de primera necesidad, entre otras cosas. Compartimos con José Pablo Feimann que: “Las retenciones al agro, por medio de un Gobierno con tenues tendencias a intervenir en la economía, son importantes para una paulatina redistribución de la riqueza, aun cuando, como todos sabemos, ese Gobierno no quiere ir más allá de un proyecto democrático, capitalista, con toques de distribucionismo, de un keynesianismo que lo acerca, aunque levemente, al Estado de Bienestar del primer peronismo, el que se explayó, sobre todo, entre 1946-1952(…)”. En el plano económico, el golpe de 1955 vino para destruir el intervencionismo estatal peronista (expresado, sobre todo, por el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio, IAPI) e implantar la economía de la libertad absoluta del mercado respaldada por el apoyo financiero externo, ya que es, en ese momento, cuando nuestro país ingresa al Fondo Monetario Internacional. En otros artículos, analizaremos en profundidad este nuevo modelo y la crisis actual con el “campo”, como se ha dado en llamar ahora a los que viven de la renta agraria. Todo, en aras de la DEMOCRACIA, LA JUSTICIA Y LA VIDA REPUBLICANA.
No tengo papel para escribir!!!!!
Para los "peronistas de mercado", chan chan
La minera rechazada por Famatina llegó a relocalizar un barrio en Canadá para poder explotar el oro
Otra mirada sobre el subterráneo
La Resolución de la Unión Europea que prohibió la megaminería con cianuro
A favor de la reforma para gravar la renta financiera
Ahora la discriminación viene de barrio Juniors

En La Décima de febrero, la zona sur después de la tormenta del 30 de enero. La emergencia expuso las deficiencias estructurales,la responsabilidad y la desidia estatal y la consecuencia del desarrollo inmobiliario descontrolado. Además: Mujeres hartas de la violencia: en sólo tres meses, huno 500 exclusiones de hogar. Y Más. Ingrese y baje La Décima en PDF.