
Juan Manuel Vanadía.
Como tantos temas, el de la basura urbana es el reflejo de la sociedad que somos. La moderna arqueología urbana descubrió infinidad de datos de grupos sociales a partir del análisis de la basura.
Sirva este ejemplo para significar la necesaria, casi imprescindible, multidisciplinariedad del enfoque y las técnicas para su correcta resolución.
Sin ir más lejos, la historia de nuestra ciudad cuenta que el Marqués de Sobremonte fue el primero en abordar la cuestión de la descentralización en atención al problema que planteaban las basuras y animales muertos en la vía pública (1794). Mucho más cerca (en 1928) se realizan ingentes inversiones para dotar a la ciudad de hornos incineradores de origen europeo que fracasan, al no tener en cuenta ésa tecnología, el alto grado de humedad de los residuos a incinerar. Y podríamos seguir…
Asombra saber que hoy, en pleno siglo veintiuno, se insiste con modelos perimidos o tal vez, exitosos en otras latitudes, sin entender la urgencia por resolver una cuestión de manera tan singular como los propios cordobeses.
De lo que se trata es de hacer acopio de la información, ordenarla adecuadamente y TOMAR DECISIONES.
¿Cabe alguna duda de que todos los sectores debemos participar en esto? Por orden alfabético: autoridades, carreros, empresas, profesionales y vecinos, somos parte del problema como generadores y/o productores. Por lo tanto, debemos integrar el cúmulo de respuestas que den soluciones prácticas, económicas y sociales a la cuestión.
Una de las primeras evaluaciones a hacer es: ¿qué tiramos? Sólo sobre de la base del conocimiento podremos decidir el destino final de nuestros residuos.
Hay fracciones o porciones de los mismos con un valor relativo (estacional) que amerita que sean acopiados para su posterior comercialización. ¿Quién puede hacer esta tarea y cómo? Son preguntas cuyas respuestas deben elaborarse sobre la base de calificar los recursos humanos disponibles.
El qué, el cómo se transporta, adónde y de qué manera se dispone el residuo, también son interrogantes que nadie puede responder individualmente, so pena de voluntarismo interesado o peor aún soberbia intelectual.
Desde hace un buen tiempo y a un costo excesivo, Córdoba debate la solución a la problemática de la gestión de residuos. Es hora de mostrar adultez y porqué no, enjundia para resolverlo; no es tarea de timoratos, tampoco de ejecutivos, sino que hace falta la mesura para redactar un pliego que contemple la integralidad de la cuestión, sus actores, capacidades y decisión, sin olvidar los roles que a cada uno le caben.
Por caso: el Estado (que somos todos) tiene un rol ineludible que es controlar que la letra del contrato se cumpla. Así, el empresario invertirá, el carrero se dignificará, y los vecinos podremos obtener una mejora en la ansiada calidad de vida.
Lo demás es puro cuento.
6/5/07
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