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Opinión

El Cordobazo, las Fuerzas Armadas y las Corporaciones Mediáticas /

El Cordobazo, las Fuerzas Armadas y las Corporaciones Mediáticas

Ayer se cumplió un nuevo aniversario del cordobazo y de la creación del ejército. El periodista ciudadano, recuerda en esta nota que con 19 años, siendo un estudiante universitario de segundo año, ese día estaba frente a la Escuela Olmos (hoy un Shopping) para presenciar el acto al que habían convocado los sindicatos más combativos de Córdoba. También recuerda la cobertura mediática en ese momento y comparte su reflexión.

Carlos Esnaola

Ayer con motivo de cumplirse un nuevo aniversario del movimiento social ocurrido en 1969 y de la creación del ejército, recordaba que con mis 19 años, siendo un estudiante universitario de segundo año y viviendo en ese momento a una cuadra de la ex  Plaza Vélez Sarsfield en la ciudad de Córdoba, me hallaba junto a algunos amigos a las nueve de la mañana de ese 29 de mayo, frente a  la Escuela Olmos (hoy un Shopping) para presenciar el acto al que habían convocado los sindicatos más combativos de Córdoba. En rigor de verdad más por curiosidad que por tener conciencia de la situación.

Desde el golpe de estado de 1966 se encontraba en el poder la dictadura de Juan Carlos Onganía (general del ejército), la que ya en mayo de 1969 estaba bastante devaluada.

La ciudad de Córdoba era por esos años un polo industrial muy desarrollado del sector automotriz con miles de trabajadores sumamente especializados y en general con buenos sueldos. Como consecuencia de ello contaba con un movimiento sindical muy fuerte, combativo y con dirigentes de importante nivel de convocatoria por su honestidad y capacidad de lucha (Agustín Tosco, Elpidio Torres, Gregorio flores entre los más reconocidos). Tal era el nivel de conciencia, que en realidad las reivindicaciones por las que luchaban iban mucho más allá de los pedidos de aumentos salariales, sino más bien por la defensa de conquistas sociales que mejoraran las condiciones de vida y trabajo.

Es de significar que existía una situación especial, toda vez que a las luchas por estas reivindicaciones se habían sumado los estudiantes universitarios y secundarios con las suyas y además se notaba ya el comienzo de una manifiesta lucha contra la dictadura y quizás por la democracia, con la que también simpatizaba gran parte de la llamada clase media.

Así describía Agustín Tosco la situación de ese 29 de Mayo de 1969, en una carta escrita desde el penal de Rawson en junio de 1971, donde había sido confinado por la dictadura luego del Cordobazo: “El comercio cierra sus  puertas y las calles se van llenando de  gente. Corre la noticia de la muerte de un compañero, era Máximo Mena del  Sindicato de Mecánicos. Se produce el estallido popular, la rebeldía contra tantas injusticias, contra los asesinatos, contra los  atropellos. La policía retrocede.  Nadie controla la situación. Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles, que luchan enardecidas. Todos ayudan. El apoyo total de toda la población se da tanto en el centro como en los barrios”.

Continuando el relato de esa vivencia personal, recuerdo cosas como por ejemplo, que puede observar parado sobre la vereda de la Escuela Olmos (hoy Shopping) a Francisco Delich quién era nuestro profesor de Sociología en la facultad de Cs. Es., tomando apuntes para lo que seguramente luego fue su libro sobre el Cordobazo. Recuerdo también que luego de comenzada la feroz represión y enterados del asesinato al trabajador metalúrgico y estudiante de ingeniería Máximo Mena en le Bv. San Juan, como ignotos e inocentes jóvenes del interior recién llegados a la gran ciudad, corrimos a refugiarnos a nuestra vivienda ubicada en Av. Vélez Sarsfield y Duarte Quirós, para no movernos de allí por al menos tres días.

Y he aquí la relación entre lo escrito y el título de esta nota. Como dije, refugiados en nuestra vivienda y escuchando las noticias por la radio (ni hablar de tener TV en esa época, para unos estudiantes “de bolsillos flacos”), la situación se había tornado tan complicada para las fuerzas de represión que la policía se replegó y  las emisoras habían entrado en cadena nacional donde una voz que no recuerdo si era la de Onganía o de algún otro militar del gabinete, decía algo similar a esto: “…pequeños grupúsculos y algunos francotiradores se encuentran provocando una revuelta callejera en la ciudad de Córdoba, la que está siendo reducida por las fuerzas de seguridad y la calma retorna lentamente…”.

Mientras escuchábamos esto, nos mirábamos todos a la cara porque no podíamos relacionarlo con la realidad que estábamos viviendo en ese momento. Fueron unos segundos muy significativos para todos, fue el “clic” en nuestras cabezas que nos permitió descubrir esa contradicción – mentira.

Con esto se une todo. Onganía (u otro militar) hablaba de unos pequeños grupúsculos por la cadena nacional, mientras nosotros veíamos columnas de miles y miles de trabajadores y estudiantes que bajaban al centro, unos desde las fábricas otros desde la Ciudad Universitaria, mientras que las familias del lugar alcanzaban sillas y muebles viejos para colaborar con la construcción de barricadas, lo mismo ocurría en los distintos barrios de la ciudad.

Primera conclusión: ya se utilizaba la corporación mediática para desinformar, mentir y manejar intencionalmente la opinión pública de quienes no se encuentra en el lugar de los hechos.
Segunda conclusión: teniendo en cuenta el accionar de las fuerzas armadas ese día luego de las 5 de la tarde y anteriormente en las represiones ocurridas en todo el país con muertes de por medio, sumado a los hechos históricos desde la “campaña del desierto”, la matanza en la Patagonia de las estancias, La Forestal en El Chaco, la semana trágica de Vasena, la masacre en los basurales de José León Suárez, los sucesivos golpes de estado y demás; puedo concluir – relacionado con el día del ejército, también el 29 de mayo -, que en verdad la última vez que las FFAA cumplieron la función de tales, lo fue en la lucha por la Independencia de España con el Ejército de San Martín, Belgrano, Las Heras, entre otros. Luego de ello objetivamente y sin ningún cargo peroyativo ni ideológico sino respetando la realidad histórica, solo han servido para reprimir las manifestaciones populares que luchaban por sus reivindicaciones y muchas veces por su libertad contra dictadores abyectos.    

Entonces hoy, frente a la inexistencia de hipótesis de conflictos y al evidente negocio de armas que manejan las grandes potencias, donde el armamentismo de países cómo el nuestro sólo pueden servir para alimentar a sus objetivos mercantes, la pregunta es: son realmente necesarias hoy las FFAA?. El poder bélico global ya está definido desde hace mucho tiempo, lo demás es negocio para vender armas, pues ante ese poder las armas son realmente inútiles..

Para abundar en una respuesta, quizás convenga consultar la experiencia en la República de Costa Rica, donde el Presidente Constitucional José Figueres en 1948, conjuntamente con el Congreso, decide eliminar las FFAA y destinar su presupuesto al desarrollo cultural, económico y social. Es mi consejo, revisar esta experiencia muy poco conocida (o muy poco dada a conocer) y comprobar los resultados obtenidos, al ser Costa Rica junto con Cuba, los países con menor analfabetismo y mortalidad infantil de América (con índices parecidos a Alemania).

Colofón: Quizás es como me enseño un querido sobrino informático y creativo: “Tío, desde que apareció el ´Dr. Google` en Internet, se terminaron los mentirosos.

 30/5/2010
 


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Nahuel

Loas golpes de Estado en Argentina (salvo el de 1943) tuvieron como objetivo la restauración del modelo oligárquico que tuviera vigencia hasta 1930. El último y más sangriento, el del autodenomiando Proceso de Reorganización Nacional tenía como finalidad el exterminio de las organizaciones y personas que querian el cambio social en argentina. De allí el genocidio para imponer su plan económico y social al servicio de la gran burguesía y las multinacionales. Las FFAA argentinas, entrenadas en West Point, demostraron que servian muy bien para repirmir al pueblo, secuestrar adolescentes, torturar sacerdotes y monjas, pero cuando tuvieron que luchar contra el verdadero enemigo, el imperialismo inglés demostraron su inutilidad total. siempre digo que lo único que hizo bien Menem fue eliminar el servicio militar oligatorio, que hacia que una generaciòn fuera sierva y esclava de los uniformados verdeoliva azules o blancos. Se requiere ahora unas FFAA profesionales, pequeñas, con gran capacidad de acción y de fuego, y en las fronteras. Nada de estar en Campo de Mayo ni en Córdoba.Deben estar en el Norte y el Sur patagonico. Servir apra eso por lo menos: para cuidar las fronteras, junto con la gendarmeria. Deben estar totalmente al servicio del pueblo y de su comandante en jefe ,que es el presidente constitucional.O sino disolverlas como hicieron en Costa Rica y dedicar ese gasto a educación y cultura.




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