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Opinión

El diario La Nación, su censura al reproche del Papa respecto de la prensa que intoxica y el caso Pomar /

El diario La Nación, su censura al reproche del Papa respecto de la prensa que intoxica y el caso Pomar

El 8 de diciembre el Papa Benedicto XVI cuestionó a los medios de comunicación, acusándolos de intoxicar a las sociedades modernas. Ese mismo día fueron hallados los restos de la familia Pomar, cuya tragedia, en la que se entrometió desaprensivamente la prensa, resulta un vívido ejemplo de la intoxicación de los medios. El diario La Nación, que habitualmente reproduce en sus páginas la voz de la Iglesia, no se hizo eco de la crítica papa. Por eso, el periodista ciudadano envió este texto al diario.

Francisco Javier LLorens

Sr. Director del diario LA NACION Don Bartolomé Mitre 
 
El 8 de diciembre pasado sucedió una sugestiva coincidencia. Por un  lado el Papa Benedicto XVI cuestionó a los medios de comunicación, acusándolos de intoxicar  a las sociedades modernas. Y por otro lado fueron hallados los restos de la familia Pomar, cuya tragedia, en la que se entrometió desaprensivamente la prensa, resulta un vívido ejemplo de la intoxicación de los medios criticada ese día por el Papa.
 
Como consecuencia de la labor de esa prensa de intoxicación, hasta el momento en que sus restos fueron hallados yaciendo lúgubremente al lado de los de su familia, el Sr. Pomar pasó a ser un deudor irreductible, un violento golpeador familiar, un pederasta que abusaba de sus hijas, un colaborador de narcos secuestrado por estos, un uxoricida y filicida, etc. Basada toda esta información en las "fuentes reservadas" a las que suele apelar reiteradamente su diario.
 
Pero lo que mas me llamó la atención Don Bartolomé, es que su diario fue uno de los tantos que no publicó ni una sola palabra en relación al cuestionamiento que hizo el Papa respecto la intoxicación de la prensa, quién entre otras cosas dijo: "Cada día a través de los periódicos, la televisión, la radio, el mal es narrado, repetido, amplificado, acostumbrándonos a las cosas más horribles, haciéndonos insensibles y, en cierto sentido, intoxicándonos, pues lo negativo no se digiere plenamente y día tras día se acumula. El corazón se endurece y los pensamientos se hacen sombríos."
 
Esta brutal censura se hizo notable en su diario, porque aprovecha cualquier voz de la Iglesia Católica, desde monaguillo a Papa, pasando por curas, obispos y monseñores, para usarlas como proyectiles contra el actual gobierno, el corte de Gualeguaychú por parte de ambientalistas; los piqueteros que entorpecen la circulación, excepto si son los de la Comisión de Enlace del campo; o en lo referido a la cuestión de la inseguridad y el matrimonio gay, etc, etc.
 
Cierto es Don Bartolomé que esta censura que su diario le propinó a las palabras del Papa, es propia del esforzado oficio del periodismo de intoxicación que su diario practica a diario. Donde sus editores, eximios en el arte de presentar la opinión como información, cumplen la denodada e intrépida tarea diaria del fotoshow, consistente en quitar y agregar pixeles a la realidad, para dejar la foto de esta a la medida que los dueños de los medios quieren, aunque nada tenga que ver con el original. Por eso algún chuzco dijo que de los diarios solo hay que creer la fecha y su precio de tapa. Y otro chuzco bastante mas amable dijo que la precisión de sus noticias, es como querer saber la hora exacta mirando la aguja grande del reloj.
 
Resulta indudable Don Bartolomé que ese reproche del Papa, era para usted como andar con el garrote en el ojo propio, señalando la paja en el ojo ajeno. Pero convengamos Don Bartolomé que censurar al Papa es una cosa demasiado gruesa. Que redunda directamente contra la credibilidad del periodismo de intoxicación, la que resulta indispensable para que este pueda permanecer en el tiempo y prosperar. Como usted bien lo ha aprendido a lo largo de los 140 años de la historia de su diario, para poder mentir hace falta aparentar mucha mucha credibilidad. Y este es otro de los grandes y denodados esfuerzos que debe realizar a diario el periodismo de intoxicación.
 
Por esta razón le trasmito algunas sugerencias de como podría haber cubierto las palabras que el Papa profirió contra los medios de intoxicación, sin tener que apelar nada menos que la censura del Sumo Pontífice. Este cargo según algunos etimólogos, estaba reservado en Roma a quienes debían escribir los anuarios históricos, con el relato de los principales sucesos del año. O sea que era algo así como el Sumo Periodista de antaño, cuya voz era incuestionable e incensurable, aberración en la que su diario lamentablemente cayó.
 
Podría  por ejemplo haber recurrido a Joaquín Morales Sola, que es un verdadero artista en connotar las palabras con denuestos, si se trata del actual gobierno; y con ensalzamientos si se trata de la embajada norteamericana o los políticos simpáticos a esta. Apelando a esta fuente como lo hace habitualmente, Morales Sola podría haber deslizado que aún descreyendo absolutamente de las teorías conspirativas que generalmente suelen esgrimir los sectores descarriados de la sociedad, la palabras del Papa son evidentemente el resultado de un complot dinamizado por la SIDE y los Kirchners.
 
Al respecto podría haber insinuado que existirían dos hipótesis. Una extrema, sostenida por fuentes reservadas de la CIA, de que en realidad el Papa había sido sustituido por Cristina Kirchner y sus largas in vestiduras. Y que de esa manera hizo lo que suele hacer siempre: vituperar contra la prensa. La otra hipótesis, sostenida por fuentes reservadas de la embajada norteamericana, sería que habría existido una transa secreta entre el Vaticano y los Kirchner. En la que a cambio de pronunciarse los Kirchners contra el aborto y el matrimonio gay, el Papa se lanzaría de lleno contra los medios de comunicación. Ambas hipótesis explicarían el porque de la reciente visita de la Presidenta al Vaticano, disimulada con el objetivo de conmemorar la mediación papal en el conflicto con Chile.
 
Por su lado Carlos Pagni, especialista en darle siempre una peyorativa vuelta de tuerca mas a sus análisis contra el gobierno, podría haber trabajado otra explicación citando al médico Claude Bernad: "Los venenos pueden ser empleados como medios para destruir la vida, o como agentes para el tratamiento de la enfermedad". Con su chispeante prosa podría haber puesto como ejemplo de esto a la toxina botulínica, la mas potente del mundo, a la que sin embargo muchas beldades de la televisión entradas en años apelan para realzar su belleza. Esto demuestra que esa toxina si bien puede matar, también puede brindar belleza, y esa sería la razón de ser del periodismo botulínico de intoxicación. El que también podría llamarse periodismo de vacunación, al introducir anticuerpos de opinión en el cuerpo social, para prevenir males de opinión mayores. Como se hace con la vacuna del tétano, introduciendo esta toxina en el paciente, para evitar que este muera retorciéndose y riendo sardónicamente. Algo parecido sucede con el retorcido periodismo de intoxicación o de vacunación, que provoca risa pero dan ganas de morirse, o al menos de llorar.
 
A esta postura se podía haber sumado Jorge Elías, quien si mal no recuerdo hace muchos años se desempeñaba como corresponsal de vuestro diario en la guerra sucia que se libraba en Centro América, trasuntando en sus crónicas una gran admiración por los "contras" o luchadores sucios de la libertad. Elías nos podría haber ilustrado que de eso se trata precisamente. De una guerra periodística sucia que lamentablemente hay que librar, y en la que hay que derrotar al adversario con sus mismas armas, comiéndose con gran esfuerzo al canibal. Una guerra de opiniones en la que, en vez de cruzar el "Jordán de la sangre" de los luchadores sucios de la libertad, hay que cruzar el "Jordán de la tinta" de los luchadores sucios de la prensa.
 
Por su parte Adrián Ventura, que se especializa siempre en sacar conclusiones bobas -dado que como la gente no es boba hay que tratar de embobarla- podría haber sostenido firmemente que en realidad y a todas luces, el Papa al referirse al periodismo de intoxicación, no hablaba en manera alguna ni de CLARIN ni de LA NACION, sino de Página 12, que muchos llaman Boletín 12, y del Canal 7. Los que por su rotundo y acrítico apoyo al gobierno son tan inleíbles  o inveíbles, como LA NACION y CLARIN por sus furibundos ataques contra el mismo gobierno. Pero claro, como seguramente apoyará Elías, estos últimos están justificados por la "vocación de servicio" que tienen para defender la opinión de la "prensa de intoxicación independiente". Que como todos sabemos, no se vende, pero se alquila.
 
(De esto usted sabe mucho Don Bartolomé, al haber sido su diario junto con Clarín, los artífices de la llegada al poder de Néstor Kirchner en el 2003, a cambio de la sanción de la ley de protección de las "industrias culturales" y otras yerbas. Pero esta es otra historia que algún día se la voy a comentar. Aunque para su diario el negocio no salió muy bien, porque cuando Claudio Escribano lo quiso poner en vereda al Néstor, se encontró con que la vaca había salido toro (mas allá de los reparos que me suscita este personaje y su Sra. esposa) y de allí viene el viejo rencor de su diario con los Kirchner).
 
Fernando Laborda por su parte con sus clásicas interpretaciones ortodoxas, podría haber discurrido que en realidad no existe el periodismo de intoxicación al que se refiere el Papa, dado que para poder intoxicar, las audiencias del periodismo gráfico o televisivo deberían estar enteramente sanas. Y a esta altura no hay ninguna audiencia sana en el planeta, dado que todas ya están intoxicadas. Máxime la del diario LA NACION con sus 140 años de existencia. Y por eso es que ahora esas audiencias demandan mas y mas de lo mismo, dado que, con perdón de la palabra Don Bartolomé, con la licencia que nos concedió Fontanarrosa para las malas palabras, podemos decir que al que se le da de comer mierda, solo pedirá mas mierda; ya que la comunicación se trata de un proceso que determina una estructura. Laborda podría haber intentado así una defensa diciendo que no se trata de un periodismo de intoxicación, sino a gatas de un periodismo de mantenimiento de la toxicación.
 
Mariano Obarrio con su punzante prosa belicosa, también podría haber salido a enfrentar directamente al Papa y al Vaticano, recordándole a la audiencia que según algunos cuestionados filósofos de antaño, la religión es el opio de los pueblos. Y por ende, mucho peor que el periodismo de intoxicación, son las prédicas toxicómanas religiosas, que deberían incluso ser  combatidas por la DEA. Y bien podría calificarse como prédica toxicómana subversiva, el reprochar la existencia del periodismo de intoxicación, que desde hace tiempo se encarga de velar por la estabilidad y continuidad del sistema. 
 
Podría también haber apelado a los sumos pontífices de la opinión de su diario, Marcos Aguinis o Santiago Kovladoff. El primero con su florida y adjetivada prosa, podría haberse despachado diciendo que evidentemente el Vaticano todavía sufre de la impronta nazi facista del Papa Pio XII, porque esa critica contra la prensa de intoxicación tiene evidentes contenidos antisemitas. Es público y notorio que muchísimos periodistas, editorialistas, y dueños de medios  son judíos. Se trata entonces de un encubierto ataque contra la comunidad judía dinamizada por inconfesables intereses. Probablemente incitada de manera oculta por el el Islam y las intrigas iraníes. Que en el marco del "choque de las civilizaciones" quieren desprestigiar a toda costa a la prensa occidental y a la civilización greco-judía-cristiana. La mejor del mundo sin dudas, junto con la Coca Cola.
 
Por su parte Kovladoff, que es una gran malabarista y revoleador de ideas y palabras al servicio del periodismo de intoxicación, podría haber refutado al Papa, diciendo que este carece enteramente de autoridad secular para efectuar esas afirmaciones respecto la prensa, dado que su magisterio urbi et orbi y erga omnes, es a gatas de índole religiosa, y solo abarca a los católicos, apostólicos y romanos. Y que con respecto los temas mundanos las palabras del Papa tienen la misma autoridad que la de un hombre común y silvestre, a la que la gran prensa nunca le da ni le dará bola. De esta manera la nota de Kovladoff podría haberse titulado "La nota que no fue - Porque silenciamos al Papa". Habría hecho así honor perifrástico al dicho de Chesterton: "el periodismo consiste en explicar por que se censura al Papa, pero sin publicar lo que dijo el Papa". Esto hubiese estado de diez Don Bartolomé, ya que no sería la primera vez que su diario publica una refutación, pero no lo que dijo el refutado. Y bueno, es entendible, resulta indispensable mantener la reputación a toda costa, cuando uno es reputeado.
 
Por  último podría haber apelado a Nik, cuyo talento natural para el humor lamentablemente se ve degradado con la practica intensiva del periodismo de intoxicación. Son cosas del oficio, la calle es dura y a poco de andar, el oficio practicado a cambio de algunos billetes de Gaturros, deja sus indelebles marcas. Nik podría haber ideado un chiste, diciendo que el Papa no habló de los medios que intoxican, sino de las medias sucias que tienen el mismo efecto, mientras que a la par Gaturro podría haber deslizado, como refiriéndose a ellas: "Papa para algunas cosas...  y papanata para otras".
 
En fin Don Bartolomé, cualquiera de estas alternativas habría sido aceptable antes de incurrir, como diría Morales Sola, a la censura pura y dura de las palabras del Papa. La que indudablemente a hecho bajar muchos puntos a la credibilidad de LA NACION, indispensable para poder seguir practicando a diario el periodismo de intoxicación. Para que al menos los lectores críticos de su diario crean que es verdad la fecha y el precio de tapa de cada edición.
 
Con la esperanza que acepte mis humildes sugerencias para un mejor intoxicación por parte de su diario, lo saludo como Ud. se merece

21/12/09
 
 


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cesar puma rodriguez

EXCELENTE SEÑOR FRANCISCO LLORENS,EXCELENTE.QUE SE PUEDE DECIR O AGREGAR DE LOS MEDIOS MASIVOS DE INCOMUNICACION Y FOMENTADORES A MANSALVA DEL ACTUAL ODIO Y CRISPACION SOCIAL.PERO ELOS SIGUEN GANANDO EN SUS INTERESES,Y NOSOTROS LA SOCIEDAD COMUN PAGAREMOS EL ,PATO DE UNA U OTRA FORMA.HACE 199 QUE ES ASIY EN ESPECIAL DESDE FINES DEL SIGLO 19,CUANDO LA FUNDACION DE LA NACION.



ROMAN

CURIOSIDADES DE LAS EPOCAS QUE VIVIMOS. Vean Uds. lo que vi personalmente en Roma el día 5-12-09. Abrir por favor: http://www.youtube.com/watch?v=uFDc6TQbxCM Siempre crei que el árbol de navidad venía de las costumbres nórdicas de Europa basadas en antiguos ritos paganos, llenos de las leyensas y costumbres populares durante el invierno boreal. Además siempre crei que el pesebre era el verdadero símbolo del nacimiento de Jesús el Nazareno, luego Jesucristo, al que la Iglesia Católica Apostólica Romana ha venerado por siglos. Lo curioso que las imágenes que verán, vienen de la misma prensa vaticana (ahora en youtube). Está bien que lo hayan regalado al arbolito de 25 m al Papa, pero de ahí a que esté en el medio de la Plaza de San Pedro nos conmociona en nuestras mismas raíces latinas y orientales. Signos de los tiempos de la prensa urbis et orbis. Sabemos que la prensa tambien maneja las opiniones y las creencias de la gran masa mundial, urbi et orbe. De por si la plaza de San Pedro es el lugar de la cristiandad por antonomasia y no tiene más que una gran fuente de agua como símbolo universal de la purificación.



Pepe el Viejo

Este Francisco, sabe y sabe mucho. Felicitaciones. Expresa lo que muchos no pueden o no quieren hacerlo.




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