
Luis Alberto Esterlizi.
La sucesión casi ininterrumpida de las crisis recurrentes que el pueblo argentino viene soportando en los últimos 30 años, aunque resulte paradójico decirlo, se podrían calificar como circunstancias que devienen del proceso evolutivo que va asumiendo la sociedad argentina.
Es que los sectores y las corporaciones guiadas por la mera especulación, ante al avance cada vez más consciente de los pueblos, necesitan imperiosamente apoyarse en las tácticas políticas que marca el neoliberalismo, para mantener estratégicamente el poder de decisión en sus manos.
Este modelo debía producir un quiebre traumático de los valores esenciales, sociales y políticos que eran sustentados por los sectores organizados de la sociedad, llevándolos paulatina y permanentemente hacia la discusión de tesis menores, con exacerbación a ultranza de los “derechos” individuales, el resquebrajamiento de la identidad nacional y la pérdida del rol del Estado, que como entidad jurídica e institucional en defensa de los intereses populares, quedó involucrado en las maniobras especulativas de aquellas minorías que terminaron aceptando dispendiosamente las reglas de juego impuestas por el régimen decadente.
Pero las ansias de participación directa expresada por muchas de las instituciones sectoriales de la sociedad argentina, denota la voluntad de recuperar el sentido de pertenencia y el afán por volver a ser parte fundamental en el armazón de un proyecto común y contenedor para el bienestar de todos los argentinos.
Porque mientras muchos de los grupos denominados “progresistas” se amoldaban a la pretendida estrategia neoliberal consintiendo los procedimientos y sin tratar de evitar la anarquización de las relaciones sociales, laborales y productivas y la degradación de amplios sectores populares, desde la conciencia social forjada en el seno del pueblo, gracias al ideario de los que creyeron y apostaron a la participación organizada y activa de la comunidad, comenzaron a vertebrarse líneas de acción que hoy tienden a recobrar la necesaria corresponsabilidad social y política para cambiar el presente y proyectar el futuro del país desde una visión trascendente.
Esto que algunos denominan responsabilidad corporativa en lo social y en lo político, hace que hoy, desde distintas organizaciones se instale un escenario que se plantea como conflictivo para aquellos que buscan encorsetar la participación del pueblo y “estatizar” o circunscribir bajo el poder de minorías supuestamente ilustradas, la toma de decisiones, la formulación de las propuestas y la ejecución de las medidas principales.
Ante una sociedad que quiere ser protagonista activa de los cambios esenciales para la superación definitiva de la crisis, es necesaria la reformulación del rol del Estado concurrentemente con dicho proceso pues debe constituirse en el promotor y armonizador ineludible que asegure la búsqueda del consenso y equilibrio en la participación organizada de los distintos sectores que le dan razón de ser a la Comunidad Nacional.
Pero desafortunadamente todavía el ideario neoliberal acecha en los pliegues del régimen y en las debilidades de los hombres.
Aunque lo disimulan muy bien, lo practican aquellas instituciones sectoriales que con una visión sesgada de la realidad, buscan la confrontación de intereses ante que la solidaridad y la complementación.
También están los que se mimetizan detrás de un aparente nuevo discurso pero siguen siendo fieles custodios del modelo neoliberal como si fueran aliados o cómplices de las corporaciones dueñas de los recursos estratégicos del país. Por último, subsiste un Estado que no define claramente su rol y que en manos de elites “ilustradas”, se arroga un papel clásicamente paternalista que no se condice con lo que reclama la conciencia y organización social de los argentinos.
Con todo ello, sintoniza una obsoleta práctica partidaria que solamente se incentiva con lo electoral, la confrontación mediática y la convalidación de maniobras especulativas y de supervivencia de una dirigencia que no ha sabido, no ha podido o no ha querido ser protagonista de los auténticos cambios que reclama el país. Casi todos han nacido o participado políticamente en estos últimos 30 años. En su gran mayoría se siguen presentando como candidatos de proyectos personales o grupales y no titubean en mezclarse o asociarse con quien sea, con tal de conseguir su propia y mezquina realización.
Por el momento no se avizora la aparición de estadistas que vuelvan a plantear la discusión de Tesis Fundamentales para pergeñar un proyecto auténticamente argentino para todos los argentinos.
Imagen original en contactocuba.com. Editada por Sosperiodista.
3/11/06
Recomendar esta notahace un tiempo ya que los partidos políticos dejaron de ser instituciones de debate y discusión de valores y principios programáticos con pretensiones de alcanzar el poder para transformar la realidad, para convertirse en meras máquinas electorales donde la conquista del poder es un fin en sí mismo y no un medio para cambiar las cosas de sus representados y de los que más lo necesitan. no es que los antiguos partidos carismáticos, doctrinarios o de masas, hayan sido un modelo ejemplar de funcionamiento institucional, pero al menos funcionaban con un fin más noble y sobre la base de una identidad propia. hoy, estos partidos atrapa todos, donde las identidades y el pasado partidario e ideológico no cuenta, sino sumar a cualquier costo, no actúan como verdaderos partidos sino sólo como herramientas para alcanzar el poder, entonces cuando eso ocurre, deviene el pragmatismo: bueno, ahora que tenemos el poder, qué hacemos... cuando debería ser al revés: porque alcanzamos el poder, apliquemos lo que propusimos en nuestra plataforma y que venimos pregonando hace tiempo. incluso aquellos que pese a todo se animan a trabajar en base a promesas, quedan expuestos por la vacuidad de las mismas. es que son tan frágiles e incoherentes algunas, que no resisten argumentos. como usted bien dice estirlizi, se acabaron las tesis fundamentales para dar paso a meras consignas efectistas salidas de los laboratorios de un publicista para el consumo de la teleplatea mediática. y así nos va. todo es tan efímero como quienes gobiernan.
usted es demasiado exigente esterlizi, pide tesis fundamentales a personajes como schiaretti, juez, mestre, negri, campana... demasiado que algunos pueden hilvanar dos palabras seguidas...
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