
Ernesto Guillermo Abril (*)
Tema difícil. Tema difícil porque estoy en él.
En lo personal, yo que el rectorado me hubiese tomado más tiempo para afrontar este asunto. Hubiese generado ámbitos de discusión donde cada grupo educativo tuviera el tiempo y las motivaciones para pensar bien sobre la cosa, imaginar escenarios, aportar ideas.
No digo que esté mal lo que está ocurriendo, simplemente que lo hubiese hecho más metódicamente, más pausadamente, dando lugar hasta a los lerdos en madurar ideas (me incluyo, si es que estas pueden ser consideradas tales).
Pero ya que las cosas están así, me permito reflexionar sobre un punto muy interesante del proyecto: el referido a la bienvenida participación de los estudiantes en el tribunal de evaluación.
De acuerdo con lo que me planteó otro docente de la UNC a quien pedí su opinión, la inclusión de un pedagogo o de un profesional de las ciencias de la educación también sería bienvenida en el tribunal.
Y ¿por qué hablo de ambos a la vez?. Pues porque para enseñar no basta saber, sino saber decir... saber enseñar.
Muchos (¿muchísimos?) docentes están en su cátedra sin formación específica en docencia. Es preciso también distinguir entre aquellos que tienen y los que no tienen esa formación, sea académica o lograda en el ejercicio de su puesto.
Es casi obvio que a los estudiantes no se les puede asignar el rol de juzgar si el profesor que concursa sabe o no sabe, pero es precisamente a él a quien debemos preguntarle si el profesor logra o no comunicar y enseñar, lo que sabe.
Y un reaseguro en este sentido sería que se diera lugar a la participación de un especialista en temas de pedagogía y didáctica, que esté autorizado académicamente para elaborar un diagnóstico técnico acerca de si los recursos del docente y la forma en que los implementa son los adecuados para que se garantice un verdadero encuentro educativo.
Ser docente es algo más que saber y mucho más que querer, a pesar de que ese querer sea casi fundamental e inherente al docente.
Ya que estamos, vamos por más: yo abriría un espacio temporal en el cual cualquier ciudadano pudiese presentarse a las autoridades universitarias para presentar su aval o su oposición escrita y fundada en relación al candidato. Esto complicaría mucho más las cosas, es cierto. No es tan simple instrumentar semejantes innovaciones, y no soy experto en el tema. Que digan los que saben si es esto posible y de qué modo.
Tengamos sin embargo en cuenta que estamos en un mundo que se contradice: que mientras exige libertad adora el pensamiento único.
Decidir en la diversidad es difícil, es un desafío, pero es lo que corresponde, si pretendemos ser justos, si buscamos verdaderamente mejorar el sistema.
La simplificación lleva en ocasiones a que las cosas sean injustas, o al menos no tan justas como sería deseable. No simplifiquemos tanto el sistema como para posibilitar que sea injusto ni lo compliquemos tanto como para que las cosas no puedan funcionar.
Más tiempo, eso hubiese querido yo. Simplemente, más tiempo.
Pero me parece excelente que se haya visto la ocasión de que los alumnos participen activamente desempeñando una función necesaria, hoy vacante, en la que pueden aportar significativamente. Es más ¿por qué un solo estudiante? podrían ser más de uno, y sería una oportunidad no sólo para plasmar en los hechos que sus voces cuenten, en lo que corresponde, sino para dar lugar a otro acto educativo más: aquél en el que se aprende a ejercer una responsabilidad específica para el mejoramiento del sistema.
Ojalá que esta reforma dé la oportunidad a un mejoramiento progresivo de las cosas, que no sea menos que el principio de una mejora constante que merece realizarse con el suficiente tiempo, y con bastante detenimiento y tino como para no dar lugar a que desde dentro o desde fuera de la UNC se cuestione o se ponga en duda con argumentos valederos.
Tema difícil éste, más que nada porque uno es parte de la cosa. Pero uno se atreve a hablar porque es enemigo del pensamiento único, y porque realmente respeta y ama la docencia... aunque peligre su cargo.
(*) El autor es docente universitario.
Recomendar esta notaSin embargo, veo en La Voz del Interior que la mayorpia de las agrupaciones estudiantiles se oponen al proyecto.
Ayer vi el programa de canal 10 en el cual la Rectora de la UNC trato de explicar la reforma, en lineas generales parece interesante si tenemos en cuenta que los cargos vacantes si se van a concursar y los profesores titulares seran monitoreados por una comision...la pregunta es quien monitorea la comision...la participacion de los alumnos me parece SUPERPOSITIVA siempre que no la transformen en una negociacion politica...en fin...veremos que pasa.
Estimado Ernesto: Me quedo con lo mas jugoso de tu comentario, desde mi punto de vista ... "Pero uno se atreve a hablar porque es enemigo del pensamiento único, y porque realmente respeta y ama la docencia... aunque peligre su cargo."... Si todos los docentes comulgaran con tu pensamiento,(y el mio, aunque solo soy docente de nivel terciario no universitario) no te parece que este problema , no seria un problema.?? A mi me parece que muchos ven esto como un peligro para la fuente de trabajo, y eso es lo que hace mucho mal al proceso enseñanaza aprendizaje. Me gusto tu comentario. Un saludo
Hola Ernesto! Respecto a tu nota, me surge el siguiente comentario. En ella te preguntas: ¿Por qué un solo estudiante? como sugiriendo la necesidad de participación de más estudiantes en este Comité de Evaluación. Y yo me pregunto: ¿Por qué un solo estudiante?, como reclamando que se le dé el peso que realmente tiene la opinión de TODOS los alumnos de una comisión o grupo. El proyecto recientemente aprobado sostiene que el Comité de Evaluación debe basar sus valoraciones en todos los elementos a su alcance, entre ellos, las encuestas de TODOS los alumnos sobre ese docente. ¿Por qué un estudiante en el Comité de Evaluación? Si entre los elementos a analizar, está la opinión de un grupo de estudiantes y no la opinión de uno solo. Asignarle a un único estudiante semejante responsabilidad, puede derivar en manejos poco objetivos, como por ejemplo, que ese estudiante haya solicitado integrar el Comité de Evaluación (como ocurre actualmente con la figura de los veedores estudiantiles en los Concursos Abiertos), para confirmar a un docente en su cargo porque le tiene aprecio (por razones, no en todos los casos académicas) o para promover la remoción de ese docente (más peligroso aún), porque tal vez quedó libre un par de veces en su asignatura. Creo que como en muchos órdenes, seguimos nivelando para abajo. Saludos Cordiales Teté
Hola soy estudiante de la FCEFyN, y al encontrar a dos docentes de mi facultad en estos comentarios no puede evitar realizar un llamado de atención a la decidía institucional que corroe los cimientos de la primer Universidad del país. No deseo ahondar en todos los problemas que se presentan institucionalmente en las distintas facultades de la UNC (ya que son sabidos por todos). Ing. Berardo, usted habla de los manejos “poco objetivos” que se pueden realizar por parte del alumno que compone el Comité de Evaluación, ¿pero que me dice de los manejos en los que se ven mezclados los profesores? Por que seamos realistas de que se realizan y no a poca escala. ¿Como controlara esto la Universidad? Si no tiene la capacidad ni la vocación de controlar la calidad de las clases de algunos de los profesores. En lo personal que me toca a mí, por lo menos en nuestra facultad, en 6 años nunca tuve el placer de ver a un representante de las distintas escuelas que evaluara la calidad de las clases, cosa que es tan fácil de realizar que no se entiende que no se haga. O por citar otro ejemplo, una universidad donde los altos cargos ( rector, decano, vise decano, etc..) se realicen por intereses políticos y no por los excelentes antecedentes profesionales de una persona. También hace referencia a las encuestas estudiantiles que “representan a todos los estudiante”, encuestas que los estudiantes llenamos todos los años en papel y por la computadora, encuestas que por lo visto nunca son tenidas en cuenta, por que créame que hay un consenso estudiantil en lo que hace a la calidad de dictado de clases, de diferentes profesores ( y muchos otros temas), consenso que no se ve fundado en una bronca hacia el docente por que el mismo nos ha desaprobado, sino por una falta total ya sea de interés en el dictado en el desarrollo de su tarea o una incapacidad para realizar el mismo. Entonces sin explayarme más ya que son la 1:26 de la mañana y mañana tengo que levantarme a estudiar, podríamos decir que…. TODO SEGUIRÁ IGUAL, por que el problema no radica en los manejos que pueda producir un alumno o un docente determinado (eso sería lo de menos), el problema radica en que todo el mundo sufre de una HEMIPLEJÍA MORAL que no permite que la universidad evolucione hacia un mañana mejor, entonces no importa lo que se haga, hasta que no halla una cabeza en nuestra casa (la UNC) que de un ejemplo de rectitud (creo que esa debería ser una de las definiciones de rector). Antes de irme me gustaría aclarar que no pertenezco a ninguna agrupación estudiantil, ya que creo que las mismas (como son manejadas hoy) no aportan al crecimiento de una institución. Esta es solo la opinión de un estudiante….
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