
Luis Peisino
En el debate televisivo previo a las elecciones para gobernador de septiembre de 2007, el por entonces candidato Schiaretti, sorprendió a propios y extraños, al resaltar “las inversiones” que en materia energética había realizado la gestión de De la Sota, del cual era vicegobernador.
Poco tiempo después cuando apretó el calor y colapsó el sistema, el ahora “gobernador” Schiaretti, enfrentaba las cámaras y con total desfachatez decía que el problema energético obedecía a “años y años de desinversón en el parque eléctrico”. Ningún periodista, ni ningún analista político de Córdoba o editorial de medio alguno, fue capaz de recordarle al “gobernador”, sus afirmaciones de tiempo atrás, que sin dudas fue una mentira descomunal hacia el electorado cordobés.
Por estos días, se lo ve al ex gobernador De la Sota hacer el ridículo, cantando un bolero donde puede: teatros veraniegos, estudios de televisión, audiciones radiales Los periodistas que lo entrevistan le preguntan si se anima a cantar junto a Cacho Castaña y estupideces por el estilo, le festejan la ridiculez en la mayoría de los casos, a lo que el ex gobernador asiste complacido y con una sonrisa que manifiesta su falsedad. Ningún periodista le recuerda, (o se anima a recordarle), los desastres de su gestión de gobierno por largos 8 años y completada por esta que es un continuidad de aquella.
Nadie parece advertir que el chistoso ex gobernador que canta boleros, es el mismo que destruyó la caja de jubilaciones, el IPAM, el Registro de la Propiedad, que pretendió privatizar EPEC, el Banco de Córdoba y la Lotería. Ambiciones que le quedaron a mitad de camino y que como única posibilidad inundó de máquinas tragamonedas la provincia de la mano de un operador privado: El grupo Roggio.
Desde hace ya bastante tiempo, y después de que la democracia llego a nuestro país para quedarse, comencé a pensar que las desventuras que tenemos como pueblo, no son exclusiva responsabilidad de quienes gobiernan, sino del conjunto de nuestra sociedad.
Ahora se nota la falta de previsión e inversión en áreas sensibles como son la provisión de Energía Eléctrica y Agua Potable. Sin embargo hay una carencia muy importante que nadie parece notar: La falta de ciudadanía.
Nuestro país, nuestra provincia y nuestros pueblos, tienen habitantes, votantes, clientes, vecinos y la calidad que se nos imagine adjudicarles a las personas que viven acá. Lo que falta son ciudadanos de plenos derechos. Que asuman sus responsabilidades a la hora de votar. Si ya conocemos la catadura moral de estos personajes, conocemos lo que hicieron, los padecemos, ¿Cómo es que los seguimos votando? El periodismo ¿por qué es tan complaciente? ¿o cómplice?
Hay un dicho popular, (eso creo), que dice “Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. Una vez alguien, hace tiempo y hablando de estos mismos temas me dijo: en realidad, “los pueblos tienen los gobiernos que se les parecen”. ¿Saben unas cosas?: Creo que tiene razón esta última sentencia.
26/1/10
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