
El pueblo de Gualeguaychú será recordado en la historia como lo fue el jujeño, por su aporte a la independencia, mediante el éxodo.
La instalación de pasteras en la costa uruguaya del río tiene todos los elementos necesarios para marcar el camino que -en momentos de tanta confusión- puede iluminarnos el futuro.
Fueron necesarios varios años de cortes de ruta y la tensión provocada entre dos países hermanos como Uruguay y Argentina, para que nuestra incapacidad en resolver los problemas que nos afectan, haya terminado con el sometimiento a la decisión del tribunal de la Haya, quien dio la respuesta esperada: no existen pruebas suficientes de contaminación.
De allí en adelante los presidentes de ambos países convocaron a científicos de diversas universidades nacionales para monitorear conjuntamente al río.
Nuevamente es hora de que la conciencia ambiental del pueblo se movilice para exigir que los comités científicos realicen el trabajo de monitoreo, se expidan en tiempo y forma y divulguen los resultados de las investigaciones.
Las universidades públicas y los investigadores que allí se forman, deben tener el coraje de actuar así como lo hace el pueblo, ya que tienen una deuda con la sociedad y el privilegio de haber accedido al conocimiento científico.
22/5/2011
Recomendar esta notaSimplemente el pueblo de Gualeguaychú no es de los pueblos hipócritas!. Así de simple.
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