
Sergio Pereyra
La pelota y los arcos aún esperan a aquellos chicos que ya no vendrán.
Es que el ritmo de vida transforma día a día a los potreros en Dinosaurios urbanos y a la número 5 en un bien de descarte que duerme entre los baúles del recuerdo.
Ya nuestros hijos no saben de aquel grito "ya voy mamá” que era un pagaré a 2 horas, gritábamos por primera vez a las 6 y recién cuando el sol se nos escondía en complicidad con la vieja, volvíamos exhaustos pero con la esperanza de que al otro día pasaría Carlitos el dueño de la bola a decirnos que había clásico en el baldío del lado. Si, porque ni siquiera había que caminar mucho, Old trafford estaba ahí a metros de casa, donde un buzo y una piedra demarcaban el arco y el área era donde el pasto no crecía.
Agua de la canilla y "ma" que asistente de la Fifa, solitos volvíamos presurosos para largar el complemento que con alargue incluído terminaba vaya uno a saber cuándo. ¿Hasta los doce? decía uno, no al gol gana decía el otro a la hora número 6 de juego.. Fútbol, fútbol y fútbol corría entre las fibras musculares de cualquiera del barrio, aeróbicos y anaeróbicos eran todos los días!
¿4 -4- 2 de visitante? jaja, a muerte y con 3 de punta ibamos siempre, ¿tocar para los costados? ¿qué? ¡ni loco!, encarábamos sin mirar hasta el fondo centro y que el gigante de la barra cabecee, listo viejo, no hay otra. Eso era fútbol autóctono. Un cinco, un ocho y el zurdito habilidoso de 10 y se acabó el planteo, pan queso y qué lista de buena fé, ni nada. Barrio, potrero y la pelota pelada de jugar de noche bajo el faro de mercurio que había en la esquina.
¿Contractura, desgarro, ruptutura fibrilar? ¿qué lo que decí? No papá, se corre hasta la vida, si hacíamos elongación colgados a la mañana del 66 rumbo al cole desde el Tropezón hasta el Carbó donde se bajaban los primeros.
La pretemporada la hacíamos con los profe del cole, cuando la Educación Física era 10 vueltas al patio, elongación, cajón, media luna y 10 vueltas de nuevo al patio sin cortar por atrás del mástil.
¿Dolor de espalda? ¿Escoliosis? no Doctor, si la bolsita de Casa Arab o Beige no pesaba nada para llevar el manual Estrada y el bibliorato, no era como ahora que la mochila tiene rueditas y “se las lleva mamá para no cansarse” o para que la psicóloga no diga que eso los va a traumar después, cuando sean grandes.
En fin, fuimos dos veces campeones del mundo porque en aquellos años la pelota y el arco no estaban solos, con ellos jugaba Maradona, Kempes, Ardiles, Batista, Willintong y hasta la pepa Rinaldi alguna vez fue convocado.
Hay que volver al mate cocido con pan, al Nesquik con vainillas, a los fritos con mermelada y a la número 5 pelada para resurgir con el 1 – 4 – 3 – 3.
8/7/2010
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