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Opinión

La traición en política es cuestión de fechas /

La traición en política es cuestión de fechas

El diputado nacional Daniel Giacomino calificó de "traidor" al concejal "Pichi" Campana, por mudarse de partido. Bajo esta lógica, Giacomino también sería un traidor, desde el momento en que se fue del radicalismo, un partido sin horizontes, para recostarse en el juecismo, con mayores perspectivas. La acusación sirve para preguntarse sobre la traición en política. En eso, la historia de Churchill puede enseñarnos algo.


Mario Albera.

Traidor vos, traidor yo.

¿Quién puede tirar la primera piedra?

Daniel Giacomino lo hizo: llamó "traidor" a Héctor "Pichi" Campana.

El diputado nacional simuló enojo porque el ex basquetbolista se apartó del proyecto del intendente Luis Juez al candidatearse para las próximas elecciones para jefe comunal en la ciudad, por el partido del presidente.

"Desde el primer momento Campana tuvo una actitud individualista", dijo.

¿Qué es la traición para Giacomino? ¿Faltar a la fidelidad o lealtad que se debe guardar? ¿Un delito cometido a la patria, al honor? ¿O es traición sentir un poco de repulsa, de vergüenza ajena y elegir irse?

Giacomino buscó mejores horizontes cuando decidió alejarse del partido radical y recostarse en el juecismo. Bajo su lógica, sería un traidor.

Sería un traidor el propio Juez por confrontar al justicialismo, el partido que lo vio nacer y le permitió crecer en política. Sería un traidor su amigo Francisco Delich por irse también del radicalismo para probar suerte con el juecismo. Todos serían unos perfectos traidores, si es que la política se mide en base a lealtades.

Por otra parte, no hace falta cruzarse de bando para ser un traidor, un miserable intrigante, un tránsfuga de novela. Menem traicionó la doctrina peronista sin sacar los pies del movimiento.

Por lo tanto, ¿de qué hablamos cuando hablamos de traición y levantamos el dedo acusador?

Traiciona uno su conciencia y sus principios, cuando ante el temor de ser acusado de traidor, se queda complaciendo la miseria de los otros con deliberado silencio.

En política, el asunto no es quién es traidor y quién no, sino quién tiene más o menos manchas. La traición es sólo una cuestión de fechas.

Un perfecto traidor fue Winston Churchill, el más brillante político inglés del siglo XX, que siendo del partido liberal se pasó a las filas del partido conservador. Por esto fue duramente castigado por la prensa.

Cuando le preguntaron por su cambio de lealtades, dijo: "Quien quiera mejorar, tendrá que transformarse, y quien quiera llegar a ser perfecto, tendrá que transformarse muchas veces".

Un verdadero traidor este Churchill. ¡Aprendan...!

5/2/07

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José A. Cmet

Salvo mejor opinión del autor, la traición en política no solo es cuestión de fechas, lo es tambien por una cuestión de "listas". Explico: si no ocupo un lugar preponderante en las listas electivas, "me voy". Estos métodos, se conocen en Córdoba a partir de los años 1985/1987 en adelante (recordemos en "no saltar el charco") y que se extendió en todos los distritos electorales del país. En síntesis, esta nueva especie de "traición política" (o nueva forma de hacer política) es una cuestión de oportunismo y ambición personal (sea ético o no): simplemente lograr poder y seguridad laboral. Pero, cabe destacar la diferencia entre la llamada traición de Campana y Giacomino. Este último, nunca (según lo expresara en los medios) dejó de ser radical, no olvida su pasado y en especial, no lo agrede. Ahora bien, el caso Campana es distinto, no se conoce de su formación primaria política y estimo que es producto de sus ambiciones personales, que puede ser frontera en las posturas de los "mercenarios" políticos de estos tiempos. Muy grave y reprochable, es la actitud de Luis Juez, que se fue del justicialismo y con no santos recordatorios, invocando en sus oratorias, el desprecio o mala experiencia del partido que lo vió nacer, crecer y percibir algunas excelentes retribuciones. Saludos a todos,.



Esteban

Creo que los parámetros de la traición o la fidelidad van más allá de las meras fechas o hasta de la mutación o evolución de las personas. En primer término creo que debe haber algo para traicionar, una idea, un proyecto o una visión colectiva/personal. En este caso está claro que Campana no ha traicionado ninguna de estas cuestiones, y si lo ha hecho la verdad no nos hemos enterado. Y esto es así porque dificilmente alguien sepa con claridad en qué piensa o cual es el proyecto del Pichi. Si hemos escuchado con atención los reportajes a Campana o a Giacomino, si hemos leído las notas y apostillas que día a día los diarios locales publican, nos vamos a encontrar que todo se reduce a anécdotas casi de conventillo. Nadie pregunta a los candidatos: Y vos... ¿dónde estás parado? ¿Cuáles son tus ideas? ¿Cúal es tu proyecto? Leemos y escuchamos una sucesión de entuertos y dudas sobre los teje y manejes de supuestas alianzas condimentado con sabrosas chicanas, pero nada más. Lamentablemente muchos de nuestros sesudos "analistas políticos" o periodistas "independientes" se han transformado en clones de Jorge Rial, sin mayores ideas y con una visión chimenteril de la vida política. La discusión política y el debate de ideas en la Argentina, lamentablemente, se ha deteriorado seriamente, y eso me hace dudar sobre los parámetros de las supuestas traiciones, sus fechas o entornos. Finalmente tampoco creo que Chuchhill haya traicionado a alguien o a algo, tampoco que ni siquiera haya mutado. Si uno ve con atención su carrera política, notará con presición que jamás dejó de pertenecer y representar a la aristocracia inglesa, en función de eso desarrolló su tarea y de esa forma lo juzgamos hoy.




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