
Eduardo Planas.
Aquí estábamos.
Desde hace mucho tiempo.
Miles de años que estábamos aquí.
En nuestra tierra, frente al mar…
De cara al viento estábamos.
Caminábamos en busca de la hermosura,
por nuestras inmensas selvas y bosques.
La tierra era nuestra madre, amiga y protectora.
El Sol, nuestro dios.
Pedíamos perdón a nuestros hermanos
-los animales- al vernos obligados
a matarlos para comer.
Estábamos frente a la gran mar
y de la nada vimos venir
a la Serpiente Emplumada
flotando sobre ella.
Nuestros Dioses han regresado, pensamos.
Así los recibimos.
La Gran Traición.
Al poco tiempo nos dimos cuenta;
tarde nos dimos cuenta.
No eran Quezaltcoalts ni Viracocha.
Eran otros hombres esos barbados blanquiceños:
Hombres-codicia.
Centauros con armaduras brillantes,
trueno en sus manos que mataban,
y feroces perros de ojos amarillos.
Cruz y espada. Esclavitud. Guerra y viruela.
Muerte y destrucción.
¿Idioma ? ¿Cultura? ¿Civilización?
Se apropiaron de nuestra tierra, nuestro aire, nuestro fuego
y nuestro mar.
Se robaron todos nuestros adornos,
porque su brillo los enloquecía.
Era lo que buscaban: oro y plata.
Por esos brillos se mataban entre ellos,
asesinaban a sus hijos, a sus amigos y hermanos.
Y la Palabra de su Dios que no habla y el Libro de ese Dios
que no contesta…
Y la hoguera y la persecución, y la locura.
La destrucción de nuestros templos.
Y le cambiaron el nombre a nuestras cosas, personas y lugares.
La hermosa Tenochtitlán, edificada
sobre un lago, destruída,
Y se llamó “Distrito Federal”.
El Tahuantinsuyo se llamó “Perú”.
La Gente de la tierra dividida en dos.
Y nos prohibieron nuestros dioses,
y nuestras oraciones y ruegos,
y nuestro idioma.
El hombre esclavo, la naturaleza esclava,
la tierra de todos, esclava y poseída.
Nos tiraron al olvido.
Fuimos los negados…
No existíamos,
Porque nos habían vencido,
con la espada, la enfermedad y el Remington.
Los ninguneados
como dice el poeta.
Pero aquí estamos todavía,
donde estuvimos siempre.
Todavía estamos.
Todavía estamos…
En lo que ellos llamaron Chiapas,
En Guatemala, en Ecuador,
en Perú y en Bolivia.
En Chile y Argentina
No pedimos nada
que no sea nuestro.
Sólo que nos reconozcan.
Que reconozcan
que aquí estamos todavía.
Después de 500 años.
Frente a ustedes estamos…
12/10/07
Recomendar esta notaAcerca de este tea el gobernador de San Luis tuvo un gran gesto al devolverle miles de hectareas a los pueblos originarios de esa region. Esto debería ser ley y llevarse a cabo sobretodo en el norte de nuestro pais
... creo que el gobernador de San Luis y su familia no son el mejor ejemplo en cuanto al tratamiento de "tierras"...coincido en que si se respetaran las leyes y los titulos muchas tierras robadas volverian a sus dueños...no vayanos tan lejos Martin...aca nomas en el norte y oeste cordobes los politicos, abogados, escribanos, ingenieros,empresarios inmobiliarios, "roban a dos manos" tierras a dueños originarios con la complicidad del poder judicial...
Muy conmovedor Eduardo, te felicito.
Los aborígenes de todo el continente americano, como la mayoría de los pueblos denominados despectivamente por algunos, como "primitivos", no tenían noción de "propiedad" sobre la tierra como el colonizador y la "civilización occidental y cristiana". La Tierra era la "Pachamama", la Madre de ellos, de todas las cosas y era común a todos los seres vivientes. Es cierto Selva , en el noroeste de la Provincia de Córdoba, se está produciendo violentos desalojos de poseedores ancestrales de tierras, desde hace más 100 años o más que estan afincados en ellas, , por parte de empresarios sojeros, en donde hay suculentos negocios inmobiliarios, con intermediarios "non sanctos", en esas operaciones ...!!!
La minera rechazada por Famatina llegó a relocalizar un barrio en Canadá para poder explotar el oro
Otra mirada sobre el subterráneo
La Resolución de la Unión Europea que prohibió la megaminería con cianuro
A favor de la reforma para gravar la renta financiera
Ahora la discriminación viene de barrio Juniors

En La Décima de febrero, la zona sur después de la tormenta del 30 de enero. La emergencia expuso las deficiencias estructurales,la responsabilidad y la desidia estatal y la consecuencia del desarrollo inmobiliario descontrolado. Además: Mujeres hartas de la violencia: en sólo tres meses, huno 500 exclusiones de hogar. Y Más. Ingrese y baje La Décima en PDF.