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Opinión

Maldad insolente /

Maldad insolente

El mediocre no sólo acepta serlo sino que defiende su postura y la postula como ejemplar. ¿Será que la mediocridad, la vagancia, la inoperancia y la ignorancia han triunfado por sobre la buena voluntad, el esfuerzo y la virtud?, reflexiona el periodista ciudadano y agrega que la respuesta no comporta ninguna novedad: en eso reside la gravedad de la situación.

Ernesto Abril.

Sí, … ¡y qué!. Desafiante, el mediocre no sólo acepta serlo sino que defiende su postura y la postula como ejemplar.

No en vano el “vivo” es elogiado hasta el cansancio y pasa a ser el héroe absoluto e indiscutido en el programa más popular de la tele en Argentina, un programa que, a pesar de reconocérsele su estupidez (y peligrosidad, en cuanto que difunde y populariza cosas que dañan, sigue siendo visto por la gente… el colmo de la necedad).

El periodista Edgardo Litvinoff publica en La Voz un artículo referido a lo mal que lo pasa en la escuela aquel niño que cumple, que levanta la mano porque ha estudiado y sabe la respuesta. Todos podemos reconocernos en la tradicional imagen, porque es una imagen de casi siempre, estemos del lado que estemos, de quien levanta la mano o de quien hace el capotón.

Esta realidad, que de tradicional se ha hecho cruel por lo repetitiva y difundida y sumamente peligrosa, porque ha perdido la escasa inocencia que nunca tuvo al poner de manifiesto actitudes corporativas y mafiosas entrenando ya a los chicos desde su tierna infancia, es en parte lo que resulta del trágico comentario en la casa de un padre frustrado porque su creatividad está bloqueada por el necesario bajo perfil que ha de mantener obligadamente en el trabajo.

Cuidado con hacer algo a tiempo, ojo con hacer algo muy bien, prohibido preguntar ¿hace falta algo? No se te ocurra estar a disposición, ni defender algo justo, ni dar a conocer tus sentimientos.

El primer implicado es el que denuncia. Los reproches van no hacia quien cuestiona… basta sólo con preguntar.

¿Será que la mediocridad, la vagancia, la inoperancia, la ignorancia han triunfado por sobre la buena voluntad, el esfuerzo y la virtud? La realidad de todos los días parece confirmar lo terrible que puede sugerir la formulación de la pregunta.

¡Vaya novedad! No, no es novedad, lo serio es, precisamente, que no lo sea, que se haya difundido tanto, que ya no sea una excepción. No, no es raro, es de todos los días, y es en todos los ámbitos.

Dentro de este panorama, encontramos al objetivo indiscutible de este formato de vida que tiende a ser impuesto desde todos los lados desde los que se pueda (aquí es donde salen a escena los que nos dicen que somos los caza-fantasmas… ¡con ustedes… ellos!)

La víctima incuestionable de esto es la libertad. No estamos hablando de otra cosa que de la imposición del pensamiento único, que no sólo peca por ser único sino por nivelar hacia abajo, por tenernos contra el barro (si no fuera porque me van a llamar la atención, diría comiendo mierda).

“En estas cosas, tenés que empezar por preguntar ¿quién es el que gana?”, me dice siempre un enemigo mío. Tal vez podamos no tener en claro quién es el que gana. Confieso que a veces es bastante difícil identificar con sustento de quién se trata, pero mi suegra siempre termina por clarificar las cosas: Si no se puede identificar al que gana, habrá que preguntarse quién es el que pierde con todo esto (perdón, es mi suegra, y no la comparto).

¿Quién es el único ser de la naturaleza capaz de solazarse con su propia miseria? (¿O no toleramos la guerra, himno a la miseria del espíritu y de la mente?).

Quienes no se resignan a perder la identidad de la especie y la poca decencia que han podido conservar de lo que heredaron, están intentando sobrevivir entre tanta cosa rara, en este cambalache donde todo es igual y nada es mejor. Intentan hacerlo sin resignarse a la mediocridad en la que muchas veces deben reconocer que viven y con la cual acuerdan tan sólo para sobrevivir. Y no es nada fácil, por el contrario, es muy difícil. Se ve que no la pasan bien (sin embargo se los ve ¿felices?)

Desde fuera, les van a reprochar aún hasta pedir justicia, haciéndoles sospechosos de tener, seguramente, algún interés encubierto. El único consuelo que les queda a los pobres es dejarnos a nosotros un testimonio de tanta sana tozudez.
A ellos, mis respetos.

Ernesto G. Abril

(Pero, por favor, que no se sepa que fui yo)

18/09/07


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MARTIN MENDITTO

El ejemplo más claro de lo dicho por Ernesto es que hoy se cumple un año de la desaparición de Julio López, un tipo que se atrevió a levantar la mano y decir "yo acuso", se animó a señalar al culpable, el genocida Etchecolaz. La patota lo desapareció a López, y el gobierno silencio el caso, inoportuno en esta época electoral. Esta actitud que tuvieron con López no hace otra cosa que contagiar silencios, invitar a la no participación, a crear temerosos; situación que a los gobiernos les cae bárbaro, ya que a un pueblo timorato e inculto es más fácil dominarlo, engañarlo, venderle circo mientras se le roba el pan. Pero esta en nosotros utilizar cada herramienta para contrarestar los insulsos ejemplos propuestos, es nuestra la obligación de brindarle a las futuras generaciones un modelo digno para que lo imiten.



Selva

Hermosas palabras...Ernesto...sabiendo que existes...y sin culpar a nadie de mi mediocridad...hoy... voy a dormir tranquila.



eduardo

La libertad de expresión. El cúmulo de libertades que aenumera el art. 14 de la Constitución Nacional enaltece la dignidad y el respeto de la persona humana y dentro de ellas encontramos a la libedrtad de expresión en sus diversas manifestaciones, como una clara muestra de cómo debe funcionar un sistema democrático, más allá del derecho positivo, es decir, tomando a la libertad como valor, o como dice Friedrich " sólo puede decirse que es justo un acto o una decisión cuando se basa en una idea objetivamente verdadera, en una información exacta". Esta libertad de expresión de que hablamos debe ser sin cortes, sin censura, aunque a veces limitada pero sólo en salvaguarda de derechos mayoritarios porque recordaremos que "siempre es mejor el exceso de libertad y no su represión". El pensamiento, peretenece al ámbito de la interioridad delsujeto y se traduce en el derecho cuando se manfiesta; recién allí entonces podemos hablar de un derecho a la libertad de expresión. El art. 14 de la CN enuncia: "Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechs conforme a las leyes que reglamentan su ejercicio, a saber...de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa...". Se podría definir con Bidart Campos a la libertad de expresión como "... el derecho a hacer público, a trasmitir, a difundir ya exteriorizar unconjunto de ideas, opiniones, críticas, creencias, etcétera, a través de cualquier medio:oralmente, mediante símbolos y gestos, en forma escrita, a través de la radio, el cine, el teatro, la televisiòn, etc."-. (...) Este derecho de expresarse también comprende el de escuchar, es decir, el acceso a la información, el llamdo "gobierno de la opinión pública"; acceso libre a las fuentes, recoger noticias y difundirlas, con fuentes abiertas, públicas y veraces; pero además existe otra forma, la llamada "negativa", es decir libertad a no expresarse, el derecho al silencio con respecto al derecho a la información yh el secreto o la reserva sobre las fuentes de esa inforamción., ello comprende el derecho a reservarse ideas, sentimientos, conocimientos, etc., que el sujeto no desea voluntariamente dar a publicidad, por ej. adhesiones políticas, secreto profesional, y finalmente hablamos también de una libertad de creación artística una de las más puras manifestaciones del espíritu humano y fundamento necesario de uhna fecunda evolución del arte. (...)Los controles razobles a que aludimos son aquellos que resguardan la moral y pudor pújblicos, siempre que se trate de esto y node controles pollìticos, debiendo en todo caso y en última instancia actuar la jsuticia y no la autoridad administrativa e que establezca a priori lo que se puede exhibir o no, siendo su competencia sólo la de calificar dentro de los límites expuestos. No puede existir un control ideológico abierto o encubierto bajo el rpetexto de la llamada "seguridad nacional" o "buenas costumbres" o "contrario a la moral", lo cual debería ser objeto de precisión legal y jurisprudencial, pues la experiencia ha demostrado sobre todo en gobiernos " no constitucionales" el manejo de losmedios, las prohibiciones, cortes y mjutilaciones de que fueron objeto de acuerdo a la coveniencia del gobernante de turno. la prohibicón de censura debe entenderse tanto anterior como posterior, lo que no inhibe el poder de policía. Censura significa falta de control, de examen o autorización anterior de la autoridad, sineximir de responsabilidad subsiguiente por los dleitos cometidos por un medio. Pero además, sin cesura previa debe entenderse toda dificultad arbitraria a la libre expresión como las trabas a instalaciones de imprentas, la obligación de publicar avisos oficiales o privados, prohibición de dar determinadas noticias, monopolio de los medios de difusión, la fijación de cuotas dce appel, persecución aperiodistas,etc.". (Manual de Derecho Constitucional -Derechos Constitucionales- Capitulo IX . Marta Elena Vidal A. La libertad de expresión, Pag. 308/309, Ed. Advocatus, 1998.)



Jose Igancio

Mucho Asnofascista hay por ahí ...!!!



Eduardo Alberto Planas

CARTA ABIERTA A ADALBERTO Es de poca hombría escudarse en el anonimato para decir lo que Ud. dice. Invítole amigablemente a que redacte una nota o artículo donde con fundamentos jurídicos,legales y políticos de a concoer sus opiniones. De frente. Nunca he negado ni niego ser parte del PoderJudicial. Ni antes ni ahora. Eso todo el mundo lo sabe, en el sitio sosperiodista y en Tribunales también. Pero eso no limita mi capacidad de pensar, porque sino todos seriamos robot y no seres humanos. Pienso luego existo. Por eso escribo y pongo la firma: nombre y apellido. No puedo decir lo mismo de Ud., aunque lo que Ud hace pueda llegar a tener, para algunos,un nombre MUY FEO



Eduardo Alberto Planas

CARTA ABIERTA A ADALBERTO Es de poca hombría escudarse en el anonimato para decir lo que Ud dice. Invítole amigablemente a que redacte una nota o artículo donde con fundamentos jurídicos,legales y políticos de a concoer sus opiniones. De frente. Nunca he negado ni niego ser parte del Poder Judicial. Ni antes ni ahora. Eso todo el mundo lo sabe, en el sitio sosperiodista y en Tribunales también. Pero eso no limita mi capacidad de pensar, porque sino todos seriamos robot y no seres humanos. Pienso luego existo. Por eso escribo y pongo la firma: nombre y apellido. No puedo decir lo mismo de Ud., aunque lo que Ud hace pueda llegar a tener, para algunos,un nombre MUY FEO



Adalberto

Desconozco, Sr. Planas, a qué comentario mío se refiere, porque aquí no está transcripto. Veo que ud. juega con ventaja. También porque puede dar su nombre, y yo no. Lo siento. No molestaré más en este blog. Puede ud. seguirlo libremente usando en connivencia con quienes enlodan a la misma institución a que ud. pertenece. Eso también tiene un nombre, y MUY, MUY FEO. Hasta siempre.



Eduardo Alberto Planas

Adalberto: Invítole a redactar un artículo donde exponga sus argumentos políticos y jurídicos. Lo que he efectuado es nada más es hacer realidad el art. 14 de la Constitución Nacional, que Ud conocerá garantiza a los ciudadanos de un sistema democrático la libre expresión de las ideas sin censura previa. Los artículos firmados con nombre y apellido corren por cuenta de quien los hace, lo que Uds en esete caso no puede o no se anima hacer. Esto hace acordar nefastas épocas dictatoriales, que creíamos ya superados los argentinos. Si la clase política esta desprestigiada como lo está o la misma institución de la Justicia, Ud., no se pregunta ¿porque será?. ¿No será que algo no esta funcionando del todo bien?. Por eso -reitero-lo invito a debatir, claramente, democráticamente y con nombre y apellido. Estamos en democracia, no lo olvide nunca. La censura no existe... La censura no ... La censura... La... Eso ya pasó. ¿Pasó?



Juan Martín

Me parece que Planas perdió los estribos. Y terminó perdiendo más que eso.



Eduardo Alberto Planas

El art. 14 de la CN enuncia: "Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamentan su ejercicio, a saber...de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa...". Propiciamos el debate esclarecedor, pero de frente, democráticamente y con nombre y apellido.



Eduardo Alberto Planas

Eduardo Alberto Planas Adalberto (y sus heterónomos,Juan Martín, etc. porque no se si es una sola persona con distintos nombres o son diversas personas). Ud/s ha/n expresado en estas páginas, pero en otro artículo, algo relativo a una perdida de estribos, (no es mi costumbre cabalgar admito) "y que terminó perdiendo más que eso". ¿Cómo debo tomar ello? Sinceramente no me preocupa, con 52 años y habiendo pasado por lo que pase, ya estoy "de vuelta". Evidentemente Ud/s cuenta con ventajas ya que al parecer conoce mi nombre y apellido y trabajo, yo nó, pues Ud. se oculta en el anonimato. Por lo tanto sabrá de mi compromiso no de ahora, sino de más 30 años, por la construcción de un pais más justo, más digno, en democracia, por la paz social, la defensa de la ley, la dignidad de la persona humana, los derechos humanos, la defensa de las instituciones,lides libradas cuando quizas muchos de los actuales dirigentes que ahora disputan airadamente, estaban por lo menos en el ciclo primario educativo. En las oscuras épocas dictatoriales habra sabido de las lides gremiales libradas a cabo en tribunales por reinvindicadiones justas: conformación del cuerpo de Delegados, lucha por la recuperación y normalización democrática del gremio de judiciales, por Ley de porcentualidad, equiparación , etc. Es cierto, lo reconozco: siento una indignación ante los hechos de injusticia social. Me duele en el alma la pobreza, el hambre y la miseria, la marginalidad a la que estan condenados de miles de nuestros conciudadanos. Lo que me apena sinceramente es verlo prisionero del anonimato, de no poder expresarse libremente como corresponde a todo ciudadano que vive en democracia. Tener que utilizar seudónimos y todo eso relamente me preocupa. Este espacio que construimos entre todos los periodistas ciudadanos es libre y abierto. En cuanto a las exigencia suyas para que de mi opinión las he dado de sobra en este medio y en otros tambien. En cuanto a la institución de la Justicia, o a algun magistrado en particular, por ejemplo la Dra. Marta Elena Vidal ya se lo he contestado tambien con propias palabras de ella de su libro Manual de Derecho Cosntitucional. Su actuación como magistrada en estas circunstancias actuales o en cualquier otra no me corresponde que sea juzgada por mí humilde persona, sino por los organismos pertinentes institucionales y legales, en su caso y si correspondiere, y tambien por la propia ciudadanía. La respeto personal e intelectualmente. Adalberto (y/o Juan Martín y sus heterónomos): en la democracia los ciudadanos más allá de la institución a la que pertenezcan, pueden expresarse libremente, sino existiría el "pensamiento único", todos pensariamos lo mismo y además de ser una especie de totalitarismo, a la manera de Gran Hermano pero el de Orwell, de 1984, no el de la TV, sería muy aburrido.Esto es lo que hace a la vida democrática...el debate,la participación, la sana discusión. Todo en haras de la construcción de un pais mejor para nosotros y para nuestros hijos, democrático, más justo, mas digno y más humano. ¿No arriesgar, no opinar, no decir, no es sólo permanecer? Despídome y respetuosamente -sin conocerlo- salúdolo atentamente.



Juan Martín

Veo nomás que perdió los estribos. Y algo más, mucho más. Como Adalberto. La razón esclarece, la pasión ciega. Y por eso confunde a los que se creen esclarecidos. Por lo demás, veo que ud. ha recorrido el mismo camino que hemos andado otros. No lo traiga como argumento, ni lo esgrima como arma.



sosperiodista

Reiteramos a nuestros comentaristas que aprovechen este espacio para reflexionar, discutir, debatir, enojarse o alegrarse pero con los artículos que aquí se publican y no con quienes lo publican. Veo que muchos personalizan sus comentarios en el responsable del artículo periodístico y no en sus ideas, y hasta osan citarse provocativamente generando un malestar innecesario y poco enriquecedor. Usemos este espacio maduramente, así seguimos haciendo de este sitio un lugar donde las palabras y las ideas pueden darse la mano amablemente, sin agresión.




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