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Otro marco para juzgar a los militares /

Otro marco para juzgar a los militares

"La historia no puede quedarse con que los militares están presos por robar chicos y porque torturaban con fino placer. Pasarían a ser simples delincuentes y eso no enseña", indica el autor de este artículo que considera que la condición de "Traidores a la Patria" de quienes están siendo juzgados y que asesinaron a miles de argentinos, sería la apropiada. El periodista ciudadano señala también su necesidad de ver en el banquillo de los acusados a la cúpula Montonera. "Espero que la izquierda algún día supere ese miedo a la revisión de su historia y a demostrar que nada tienen que ocultar".

Daniel Enrique Etchemendy

El Juicio y condena a los genocidas está siendo un paso más que importante para reconstruir el respeto para nuestro País y para nuestra Historia. Y digo País en función a nuestro presente, para los que hoy nos toca vivirlo, y digo Historia para los que vienen y tengan donde afirmarse para construir un futuro real y no de ficción como el actual.

Sólo que siento que hubiera sido necesario otro marco en el que se hubiera resuelto el episodio, porque de esta manera necesariamente iban a quedar heridas sin cerrar generando personajitos como la Pando, acompañada de grupúsculos peligrosamente nostálgicos.

No comparto, en este caso, la teoría clásica de los dos demonios. Me acerco más bien a la teoría de Padre Demonio representado por Estados Unidos y Demonio Hijo representado por nuestras serviles y “colaboradoras” Fuerzas Armadas (como mano de obra barata).

A los del Norte les salió perfecto: no gastaron un mango, se despojaron de una generación con ideas nacionalistas y antiimperialistas, instalaron políticas económicas acorde a sus gustos y necesidades, ubicaron capitales excedentes transformándolos en deuda externa latinoamericana (esclavitud financiera), desacreditaron nuestras Fuerzas Armadas y nos enfrentaron agregando a las ya conocidas Boca- River, Peronista- Radicales, una nueva división: Zurditos contra la derecha nacional.

Ahí vuelve a tener éxito Padre Demonio: en cuanto más divididos nos encuentre más motivos le damos para darle una alegría. El no afloja y nunca se distrae, nos tiene en cuenta desde intervenciones militares, por ahora indirectas (golpe del 76), nos golpea culturalmente pudriéndonos la cabeza a través de la televisión y su cultura Best Seller, económicamente con sus políticas criminales de lesa humanidad, etc., él sabe como hacerlo.

Y volviendo al tema del cuestionado marco, hubiera preferido, si cabe hablar acá de preferencias, que estos juicios hubieran sido principalmente encarados por el lado de Traición a la Patria, ya que los golpes de Estado argentinos, históricamente respondieron a intereses transnacionales.

El marco del juicio debería ser claro, didáctico y profundamente pedagógico. Porque el Proceso no solo violó normas elementales de humanidad, sino porque contribuyó al atraso de no menos de 40 años en nuestra historia y desarrollo. Hoy cada argentino que nace ya debe 4.000 dólares además de ver la mitad de fábricas nacionales que había en el País de sus abuelos. Asesinaron y expulsaron a gran parte del capital intelectual nacional, estafaron a generaciones aún no nacidas y degradaron las reglas de convivencia, desvirtuando maliciosamente el concepto de Orden por un salvajismo primitivo y delictivo.

La Escuela de las Américas inculcó la idea del enemigo puertas adentro, y es acá donde se hace necesario distinguir y darles a los militares genocidas un trato y sentir exacto, no como enemigo (enemigo interior) sino como traidores, reasignando el rol de enemigo a los del Norte.

En estos casos prefiero el estilo Chávez que al estilo K, ya que el caribeño identifica al enemigo con más claridad, a boca de jarro, con todas las letras y en mayúsculas, pero por estos lados, parece que aún nos gusta coquetear con el verdugo y tememos “caerle mal”. Un claro ejemplo de tilinguería.

El Golpe del 76 no fue nada diferente al golpe de Chile, ni al de Uruguay, etc. El manual de procedimiento fue el mismo. Las diferencias fueron sólo formales y no de fondo; en Chile por el terror al socialismo, la excusa argentina fue el caos real entre peronistas diestros, siniestros, izquierdas blandas, duras, etc.

Fue un proyecto visiblemente gestado desde el Departamento de Estado, entonces cómo no hablar francamente del enemigo cuando la CIA y la meritoria dedicación de Henry Kissinger coordinaban sistemáticamente la represión y aniquilación en diferentes países, Plan Cóndor mediante. (A propósito Sr. Baltasar Garzón, ¿cuándo tiene turno Kissinger?, apúrese que el pobre Nobel de la Paz se nos está poniendo viejo.)

Entré al servicio militar en el 77, con 18 años, era yo una persona 100% despolitizada, como el 95 % de mis compañeros, período que transcurrió con normalidad, hice la instrucción militar, salté en paracaídas y conseguí un puesto como oficinista y cadete, le hice la venia con orgullo al “cachorro” Menéndez las dos veces que lo habré visto, no participé de ningún enfrentamiento pero participé de los relatos de cuadros y soldados clase 54 y 55 en su experiencia en la selva tucumana. Y es acá que nobleza obliga, a ponerse un poco del otro lado del mostrador. Desde ahí dentro y con la información totalmente polarizada, no quedaba ninguna duda de quién era el enemigo, quienes eran los malos y quienes eran los buenos, estaba clarísimo.

Años más tarde, tuve un trato laboral con una familia militar. Ella, esposa de un militar muerto en Tucumán, cuando Montoneros derribó el avión en donde se transportaba, quedó viuda de muy joven con tres hijos. El discurso oficial no guarda un espacio de memoria para ellos.

Entonces, vería con agrado que mi Presidente, de todos y para todos, como primera medida, honre públicamente y a viva voz a todos los muertos caídos en los años de plomo, a todos los que lucharon de buena fe.

En ese “todos” me refiero a los militares y a la gama de combatientes antimilitares, a todos. “De buena fe” a unos y otros que hayan puesto el cuerpo en legítima defensa y de acuerdo a sus convicciones aún estando equivocados, diferenciados de aquellos que hicieron de la muerte del prójimo algo aberrante y vergonzante para nuestra historia.

Los que portaban armas en ese momento, fueron bandas fuera de la ley. Los militares con las armas conferidas por el pueblo, usándolas en contra del mismo, algunos dentro del terreno del delito más sádico, vil y cobarde. La izquierda, también fuera de la ley, que también asesinaron y arruinaron vidas y familias, solo que sus hechos quedan eclipsados por la magnitud de los primeros.

Entonces, por ahí se siente o al menos yo, la necesidad de sentar también a la cúpula Montonera como para dar testimonio de sus acciones para sus victimas militares como para las propias.

El mar de sangre puesta por sus filas no condice como para que algunos jefes (Firmenich y otros) anden disfrutando del sol como si no hubiera pasado nada. Cualquier combatiente honrado, por el solo hecho de haber llevado a un desastre militar de la magnitud vista y prevista a sus camaradas de lucha, merecería un honroso suicidio.

Argentina, en su estado crítico de identidad y autoestima, no puede darse el lujo de tener sectores resentidos porque éstos serán los primeros que caerán en la tentación (de acuerdo a las tradiciones) de aliarse con el enemigo, cuantas veces sea.

Se debe hacer lo posible como para que el que elige la carrera militar, o sea parte de ella, hoy no se sienta como un perro con sarna.

Es estrategia básica.

Espero que la izquierda, algún día supere ese miedo a la revisión de su historia y a demostrar que nada tienen que ocultar.

Hoy, es muy bueno poder tener a los responsables del genocidio entre rejas. (lástima que disfrutaron más de veinte años de inmerecida libertad). Pero hace falta más.

La Historia no puede quedarse con que los militares están presos por robar chicos y porque torturaban con fino placer. Pasarían a ser simples delincuentes y eso no enseña. La condición de Traidores a la Patria, brinda a la Historia el rango y contundencia que ésta necesita para ser pedagógica a las generaciones que vienen.

Pensar actualmente, sobre el rol que deberían tener las Fuerzas Armadas, significaría también redefinir y no en forma declamativa nuestra relación con Latinoamérica y el mundo, redibujarnos como lo que somos, viendo de superar nuestra caricatura de sucursal europea, redefiniciones que salgan de algo como un Ministerio de Planificación Estatal, hoy ausente, desde donde salgan Políticas de Estado con sabor argentino, y militares que “jueguen para nuestro equipo”.

Esto impondría un esfuerzo de honradez intelectual prolongada en el tiempo y de la voluntad política de comenzarlo en forma urgente para frenar nuestro proceso de avanzada disgregación social.

16/07/08



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Caton Censor

Buen sentido del equilibrio para reflejar la historia reciente. Lo que pesa en la conciencia nacional, frente a este cuadro muy bien enfocado, es saber que la justicia argentina está juzgando a un bando a treinta años de sus delitos y como pena se les dará finalmente una cárcel en su casa. Esta es la justicia que no debiéramos permitir más.



Selva

Totalmente de acuerdo con el comentario de Caton Censor, por eso tenemos que exigir cambios en las leyes para que NOSOTROS con nuestro VOTO elijamos a los JUECES.



Jose Ignacio Posse Olmos

Deben juzgarse también a los civiles cómplices,encubridores y colaboradores del Proceso Genocida, muchos de ellos Gerentes de Empresas Financieras, ministros de Economía, Abogados, Escribanos, dirigentes de la "Sociedad Rural " y de otras agrupaciones , como la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas( ACDE), la U.I.A., CARBAP,y numerosas organizaciones que prestaron su apoyo a la tortura, el crimen, y la complcidad dela Gran Prensa ,como Clarin, La Nación, La Opinión , revista "Somos", etc.,etc...!!!!!!! Puede haber organizaciones armadas que usquen el poder polpíticos, como los "monttoneros2, el ERP, la F.A.a., que se arman para tomar el Poder Polkptiico, puede haber Mafias organizadas para cometer crimenes y delitos comunes, corrupción, etc., l oque no puede admitirse NUNCA ES UN ESTADO TERORISTA,como el del Proceso Militar, y sus crímenes son DELITOS DE 2LESA HUMANIDAD", PORQUE SON CRIMENES COMETIDOS DESDE Y POR EL ESTADO, que no se investigan nunca y por eso son IMPRESCRIPTIBLES.- LSO HECHOS cometidos por las organizaciones armadas, están prescriptoslegalmente , no pueden revisarse pues no son imprescriptibles, como loscometidos por el ESTADO, teóricamente garante del Bien Común...!!!!! Pueden hacer autocríticasestas organizxasciones- o l oque queden de ellas, pero no pueden ser judiciables sus actos, pues no son "Delitos Contra la Humanidad". Asíde sencillo .-




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