escribi tu nota

publica tu articulo

el surprensa red

Opinión

Qué Estado es necesario /

Qué Estado es necesario

Un artículo enviado por el periodista ciudadano sostiene que es preciso desterrar la histórica asociación entre gestión pública y descontrol del gasto ya que una gestión pública eficiente y con sentido social debe y puede garantizar la recaudación de los recursos necesarios para sustentarla mediante un sistema tributario progresivo y una asignación austera y apropiada de los mismos.

Enviado por Eduardo Planas

En estos tiempos en que se discute y se critica a los empleados públicos y,  en esencia,  se discute el papel del Estado comparto un artículo que creo muy interesante para la discusión y el debate. Fue publicado en agosto de 2003 y publicado en Le Monde Diplomatique.

 ACERCA DE LA REFORMA DEL  ESTADO

“Que  Estado para que proyecto de país”

“El “credo” Neoliberal exige un  Estado mínimo y al servicio del mercado y una sociedad de consumidores. Así, en el último cuarto de siglo se ha pregonado una reforma (en realidad varias y todas fracasadas) políticamente “neutral”, dictada en realidad por el Consenso de Washington y distintos organismos internacionales. No es posible negar que el Estado Argentino necesita reformas, pero estas no serán posibles sin profundas modificaciones políticas o sin la participación de la ciudadanía. El Estado, cualquier Estado, no es a fin de cuentas mas que un reflejo de la sociedad entre cuyos intereses debe oficiar de árbitro, mediador y/o garante”.

Hablar de “reformar el Estado “puede querer decir tantas cosas-complementarias o totalmente opuestas-que  puede llevar a terminar por no significar nada. Su mención se torna fácilmente una retórica rutinaria usada para justificar cualquier cosa: desde
El ajuste drástico de gastos recomendado por el recetario neoliberal hasta la escasa voluntad o peso político para transformar sustantivamente la realidad en beneficio de las mayorías populares.
Una propuesta genuina de “refundar” ( y no meramente “reformar”) el Estado no puede eludir la  pregunta:  ¿Que Estado para que proyecto de país?. No es lo mismo, por caso, plantear que el Estado debe intervenir lo menos posible en la economía y en la vida social para dejarle libres las manos al mercado, que considerar irrenunciable la necesidad de ampliar las esferas de decisión y gestión públicas.      
Por eso, la cuestión del Estado no es “técnica”, sino profundamente política. Los aspectos técnicos, que involucran saberes  especializados para definir los mejores medios para conseguir determinados fines, son muy importantes pero de ninguna manera pueden suplantar a las elecciones políticas. El problema es que ciertas opciones “técnicas”, diseñadas con racionalidad supuestamente “neutral”, siempre entrañan valoraciones profundas sobre lo que se considera como bueno-fin deseado- para la sociedad. Por eso, no se trata de poner sobre la mesa una suerte de menú o recetario de instrumentos organizacionales,sino de definir los objetivos y, entonces, encontrar los mecanismos apropiados para concretarlos..”.
Si bien es cierto que un Estado cooptado por intereses particulares y clientelares no responde a las demandas de la sociedad ni puede generar en sus funcionarios sentido alguno de adhesión o pertenencia organizacional, la premisa de la “eficiencia sin costo” de lo privado es errada. Porque la apropiación privada también conlleva los costos de trasladar al conjunto de la sociedad el peso del estimulo de la ganancia. La ineficiencia y el afán de lucro de las empresas suele pagarse  en mayores precios y/o baja calidad de los bienes y servicios.
Es preciso, entonces, revertir la tendencia privatista a ultranza, desmercantilizando (es decir, eliminar la idea de lucro como único motor eficaz para lograr un funcionamiento efectivo de tareas sociales básicas: SALUD, EDUCACIÓN, SERVICIOS PUBLICOS, PRESTACIONES SOCIALES) y generar una ampliación significativa de los derechos universales de la Ciudadanía. Ello no supone ensanchar el dominio burocrático del Estado, sino implementar formas de gestión de lo público que articulen  los recursos del Estado (y “en el Estado”) con las demandas y necesidades reales delos ciudadanos y, sobre todo, con las potencialidades de la sociedad para decidir, gestionar y controlar. También es preciso desterrar la histórica asociación entre gestión pública y descontrol del gasto, por ausencia de criterios mínimos en la definición de los costos en la producción de bienes y servicios. Una gestión pública eficiente y con sentido social debe –y puede, si hay voluntad política- garantizar la recaudación de los recursos necesario para sustentarla mediante un sistema tributario progresivo y asegurar una asignación austera y apropiada de los mismos.
(por Mabel Twaites Rey –Le Monde Diplomatique- agosto 2003)

28/4/2010
   


Recomendar esta nota





Anita R.

Muy buen título y nota. Nos hace falta un ESTADO PRESENTE Y NO UN ESTADO AUSENTE.




Completa este formulario para recomendar esta nota:

Tu email:

Tu nombre:

Email de tu amigo:


escribi tu nota