
Javier Llorens
Sr. Director: es malo sentir envidia, sobre todo cuando se tiene una visión superficial y mezquina de los asuntos, como la que manifiesta Carlos Anibal Socci en su nota ¿Es malo sentir envidia? referida al salvataje de los 33 mineros chilenos. Socci alaba la labor desplegada por el dictador Pinochet y su herencia, y parece ignorar que el salvataje fue efectuado íntegramente por personal y equipos de la empresa estatal CODELCO. Siendo Manuel González, uno de los rescatista profesionales de esta empresa, el que primero bajó adonde estaban los mineros, y el último que salió de allí.
CODELCO es la empresa minera estatal chilena que creó Salvador Allende cuando estatizó la explotación del cobre, siendo esto una de las principales razones del golpe de Estado que se perpetró contra él, que le costo la vida. Al haber afectado los intereses de los Noble Rockefeller, propietarios de la mina de cobre a cielo abierto de Chuquicamata, la más grande del mundo. Y como todo golpe de estado, el mismo se hizo posible mediante sembrar previamente el caos social, al que se refiere despectivamente Socci.
Dicha estatización ni el mismo Pinochet se animó a revertir, porque una parte de esos ingresos se destinan al equipamiento de las fuerzas armadas chilenas. Y gracias al fondo anticíclico acumulado con ellos, Chile pudo resistir la reciente crisis internacional, y mejorar algo su muy difícil e inequitativa situación social, que se vio reflejada patéticamente en este caso, en las familias de los mineros chilenos.
Socci también parece ignorar que el rescate fue íntegramente costeado por el estado chileno, dado que los propietarios privados de la mina, tal como lo tenían previsto, se declararon en quiebra y ni siquiera abonaron los últimos salarios caídos. La mina San José era una mina superexplotada desde 120 años atrás, cribada como un hormiguero, y había sido puesta nuevamente en explotación por empresarios aventureros, ante el enorme aumento que últimamente se registró en el precio de los metales nobles y preciosos.
Por esa razón ofrecían un plus a los mineros para que bajaran al fondo de la mina, a profundidades de explotación no autorizadas, por las altas posibilidades que había de no poder volver a salir de allí, como finalmente sucedió. Situación ante la cual los codiciosos empresarios mineros privados y de responsabilidad limitada, tenían previsto no un salvataje, sino la quiebra, endosándole así el asunto al estado, o sea a toda la sociedad chilena. Tal como ocurrió.
Junto la carta de Socci hay una nota referida al flamante premio Nobel de Literatura Vargas Llosa, instituido por los mismos intereses que propulsaron el golpe de estado contra Allende. En ella se refiere a la "civilización del espectáculo", que por su inautenticidad y frivolidad denosta Vargas Llosa. Y lamentablemente en esto precisamente se transformó el último tramo de ese apasionante rescate, al convertirlo en un reality show para el lucimiento personal del presidente chileno y sus ministros, dirigidos casi visiblemente desde atrás por un director teatral. Espectáculo que sin embargo parece haber seducido a Socci.
El mismo contó con un sobreactuado énfasis nacionalista, el mismo que en la nota contigua denosta Vargas Llosa. Pese al cual el presidente Piñera terminó su discurso en un impecable inglés, como para diferenciarse enteramente de los estoicos mineros chilenos de curtido rostro aborigen que lo rodeaban; siendo además una de las políticas que se trae bajo el poncho, la privatización de CODELCO a favor de los intereses extranjeros.
Socci cuestiona también a los detractores de la minería en Argentina, pese a ser el sostén de la economía chilena, al haber logrado retener una parte de la renta minera a su favor, a través de CODELCO. Pero soslaya decir que eso no sucede en Argentina, donde la renta minera se va limpia al exterior. Dejando a cambio solo un enorme pasivo ambiental; y un mediocre, momentáneo, y muy mal remunerado empleo, si se lo compara con los estándares internacionales, parecido a los de sus colegas chilenos.
Y acá no fue un golpe de estado, sino un gobierno democrático -hoy denostado- el de Menem y Cavallo, el que prohibió totalmente la actividad estatal minera. Y a la par privatizó enteramente nuestra petrolera de bandera, que había sido pionera en el mundo, cosa que no hizo casi ningún otro país en el mundo, y menos aun uno latinoamericano. Y contó para ello con el decidido aporte de quienes hoy nos gobiernan.
Cuando los argentinos nos acostumbremos a abordar con seriedad y profundidad nuestros problemas, y también los ajenos, mas allá de la "civilización del espectáculo" que sedujo a Socci -que los grandes medios argentinos parecen querer difundir- quizás los habitantes de otros países se pregunten si es malo sentir envidia de nosotros.
Imagen: 33mineros.cl
20/10/2010
Recomendar esta notaExcelente nota aclaratoria. Felicitaciones. Las empresas privadas no sirven para rescatar mineros ni nada sino para explotar al ser humano.
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