
Román Ballesteros.
El desmanejo total de los resortes funcionales de la ciudad, por causa de la impericia, desconocimiento, temeridad irresponsable (casi desvarío) y otros desórdenes por omisión o comisión de nuestro intendente, ha provocado una cantidad de problemas y/o desajustes intolerables en cualquiera de los 200 barrios y rincones de Córdoba.
La ciudad de Córdoba es grande y populosa, además de compleja, por razones históricas y regionales. Por ello requirió siempre una capacidad administradora de conducción indeclinable, casi especial, para el gobernante administrador del conglomerado. De ahí vino que los sucesores del discutible Mestre cayeron en picada (devaluando esta carísima aptitud). Jamás imaginamos los cordobeses que Daniel Giacomino llegaría a este extremo tan bajo.
La llamada “gestión Giacomino” es una burla diaria para los ciudadanos de Córdoba. Mas parece un “picadito futbolero municipal” que una administración municipal responsable. La clásica enumeración de los contratiempos, padecimientos, trastornos urbanos, errores groseros de gestión, además de los pésimos servicios faltantes en todo, la discontinuidad y la falta de confiabilidad de los mismos ya es un indeseable ejercicio masoquista colectivo, que debiera dar vergüenza a nuestro intendente ante toda presentación pública suya.
La segunda ciudad del país se ha convertido en pleno siglo 21 en un verdadero caos funcional, habitacional y social a causa de este intendente equivocado y su corte de asesores y operadores. Lo peor es que desde las altas esferas del poder central se lo busca como “muñeco operable”, tal como lo pinta el viejo cuento italiano de niños, para buscar votos imposibles.
La prensa local pinta, en sus diferentes páginas, la extensión de esta verdadera desgracia urbana, al margen de la cuestionable gestión municipal, que brilla precisamente por su ineficacia y secuela de desaciertos. A esto hay que añadirle la serie interminable de extravíos funcionales del gobierno provincial, tal como la pésima prestación de los servicios imprescindibles de energía eléctrica y de agua potable, que agravan más la situación ante este pavoroso panorama cordobés.
Para colmo, en oportunidad de abrir el año municipal, el intendente debió admitir su responsabilidad (no supo, no quiso, no pudo) por el cierre parcial de las clases en todas las escuelas municipales. No hay un plan para la educación en la ciudad de Córdoba. Pedir sus disculpas no alcanza porque debió hacer lo que tenía que hacer en tiempo y forma.
El error más grave de Giacomino es el de comprometernos para toda la historia venidera de Córdoba con un proyecto nacional, sólo para captar votos en 2011, basado en la promesa de un tren subterráneo supercaro a contramano de todo plan integral de transportes urbanos. Y además a contramano del futuro de la salubridad pública ya que la desatención irresponsable del sistema de desagües cloacales, a cargo exclusivo de la Municipalidad, nos llevará a tener la ciudad más insalubre de la Argentina.
Giacomino: Te equivocaste de oficio. Te equivocaste de ciudad. Te equivocaste de ruta y de compañeros. Te equivocaste. Y defraudaste a todos. La ciudad de Córdoba no merecía tantos castigos y padecimientos. Somos muchos más que vos quienes pensamos esto.
21/03/2011
Recomendar esta notaEl Concejo Delirante, que digo, debo decir el Concejo Deliberante, tratará el reingreso de la foto en el salón de los lores mayores, del Germancito K. (retirado en la gestión del Luisito, con la esperanza en ganar todos los juicios de la gestión kammhertista y los perdió a todos en cifras mas que millonarias, por anular sus contratos) como una especie de consuelo por haber sido elegido por el voto popular. No esta mal. Pero con una condición: agregar a un costado el mejor sobrenombre a su gestión o una especie de mejor recordatorio en su paso público. Largo la idea y tratemos de hacer un diálogo de los "risueños consuelos" a cada uno de los conocidos. Al Giaco, le pondría "EL GIOCONDO" (se nos rie en la cara a todos los vecinos), pero no de alegría, sino, por su ineptitud injustificable. Román, buena nota.
Giacomino en pleno renacimiento. Siglo 16. Ese fue el tiempo de la Gioconda (la alegre). Si nuestro intendente hubiese gobernado en esa época alguna gran ciudad de Italia, tal vez hubiera tenido más éxito. Porque en ese entonces las intrigas palaciegas, las trenzas, las traiciones obligaban al “signor sindaco” (il cavaliere) a pactar, a obedecer el verso de los poderosos de la comarca, a claudicar principios, en fin a vivir de prestado con algún renombre. Y a someter al pueblo bajo sus designios y sus inmorales propósitos. La historia es una rueda, eterna, perfecta, geométricamente justa. Otra vez, pero en Córdoba, Argentina. También te equivocaste de época, Giacomino.
Giacomino: y el basural que prometiste sacar que? invitamos a solidarizarce en facebook: "noalbasural" Mañana seguimos con el corte de ruta a las 19hs. Estan todas/os invitados. "Por el derecho a vivir dignamente"
No comparto el tenor del titulo de la nota creo que los que se equivocaron fueron los que lo votaron esta administracion se parece mas a un tren fantasma que cualquier cosa que pueda acercarce a lo que denominamos GESTION. El desorden es generalizado nadie conduce nada, las cadenas de mando estan rotas es como jugar al don pirulero." cada cual atiende a su juego" creo que llego la hora de pensar seriamente como queremos vivir esta ciudad. Defraudò a los que creyeron en El pero como no le debe nada a nadie se ira tranquilo a su casa como si nada hubiera pasado.
Muy buena la idea en bautizarlo como "el giocondo" (nos caló bien hondo..), ¿pero toda la culpa es de quienes lo votaron?, ¡éstos acaso no saben leer y escribir en su gran mayoría!. ¿No existe un instrumento legal para rajarlo?. Si, en la Carta Orgánica Municipal, la misma está previsto, con una pila de firmas, pero la más fácil, es "invitarlo al raje". Claro, con tantos vecinos que piensan en "no te metas", ninguna administración será eficiente. Ahora, lanzo una simple opinión: ¡con cuántos nombres te has equivocado Luisito!.
También hay que tener presente que para este año 2011 aumentó los impuestos, lo que se cobra a Comercio e Industria un 40%, y los servicios son cada vez peores.Es decir cobra más para mantener una Municipalidad ineficiente en todos los servicios que brinda.
Estoy plenamente de acuerdo con los lectores Molett y Andrés Broda. Estos personajes son los que votan los cordobeses (incluyo a todos los que nos gobernaron en los últimos 11 años: Kammeratt, el impresentable Luis Juez y el inoperante que padecemos hoy…y eso sin tomar en cuenta a los que mandan en la provincia). Estos “errores” en la elección de nuestros representantes, que pagamos tan caros, son sólo un síntoma más de la degradación de esta ciudad que todavía pretende autotitularse "La Docta". Córdoba es una ciudad sin ciudadanos y así fue siempre, salvo algunos chispazos como la Reforma Universitaria, el Cordobazo, la militancia de los 70 y poco más. Hay que leer el Informe que en 1904 presentó Bialet Massé al gobierno nacional para comprobarlo. Ahí aparece clarita la diferencia, por ejemplo con Rosario, que ya tenía cloacas, desagües, alumbrado, etc., mientras Córdoba mostraba calles insuperablemente sucias, ninguna obra de saneamiento y sobre todo, una clase dominante soberbia, reaccionaria, ignorante y ociosa y sin límites a la hora de explotar a los trabajadores. Los cordobeses deberán bajar alguna vez del caballo del localismo tonto y mirarse de cerca para poder cambiar. Como dice la corrección del refrán tradicional: “Cada pueblo tiene el gobierno QUE SE LE PARECE” y Córdoba, en los últimos tiempos es sólo “TAIERI-BELGRANUYLA MONA, MÁS LA MOLE MOLI, POR SUPUESTO. Al parecer no somos capaces de generar otras opciones. Los esfuerzos que muchos hacen para tratar de presentarlas a la sociedad nunca llegan a un ratting aceptable
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