Salió el número Aniversario de la revista El Sur, de Río Cuarto. En esta edición, nos cuenta el derrumbe de la ex funcionaria del intendente Benigno Rins y actual pareja de Macarrón, luego de estafar a pobres e indigentes a través de maniobras de evasión.
Héctor Rodolfo "el Bambino" Veira fue un gran jugador de fútbol, goleador en los sesenta y campeón como técnico en clubes como River y San Lorenzo. El 17 de octubre de 1987 fue denunciado por violar al joven Sebastián Candelmo, menor de edad a la sazón. En 1991 lo encontraron culpable de violación en grado de tentativa y lo condenaron a 6 años de prisión por el hecho. Un tribunal de alzada le redujo la pena a 3 años, y en 1992 ya había sido puesto en libertad condicional y volvía a dirigir. Actualmente, Veira es comentarista deportivo en el programa "La Última palabra" de Fox Sports. Pero es más conocido por sus frases célebres y creativas y sus anécdotas desopilantes. De su repertorio se destacan, entre otras frases: "La base está"; "Acá hace tanto frío de noche que a los taxis los manejan los pingüinos"; "Entiendo la crisis del club, pero pedí un cuatro y me trajeron un pomelo"; "Latorre, que hablás de cabarets si vos vas a las kermeses"; "Este pibe es un fenómeno, te hace un asado debajo del agua". Digamos que es al fútbol lo que Luis Juez es a la política: un personaje pintoresco y atractivo para los medios de comunicación a la hora de medir bien ante la audiencia. Por eso, últimamente, pasa más horas de invitado en los programas de televisión (no necesariamente de fútbol) que en su casa. Anoche, por ejemplo, estuvo en el programa de Susana Giménez contando por milésima vez sus anécdotas de futbolista jodón y viejo canchero. Aburre ya, verlo, sobreactuando sus historias, y a sus interlocutores festejándolas sin espontaneidad. De esa mancha que enloda su carrera como hombre público, los medios ya no dicen nada. Mientras "el Bambi" resulte simpático y rentable así, las fieras estarán guardadas. (12/7/08)
El domingo 4 de mayo, La Voz del Interior publicaba una entrevista con el ministro de Educación de la Provincia en la que Walter Grahovac aparecía sosteniendo un mate. Hoy, el mismo diario publica una entrevista con Carlos Vicente en cuya foto se muestra, en primer plano, a un termo de acero, y de fondo, al viceintendente dando un sorbo matero. Alguna vez Olga Riutort, cuando era funcionaria provincial, prohibió el uso del mate en la administración pública porque denotaba falta de contracción al trabajo. Igual podríamos hacer con la fotografía periodística, pero por otro motivo: ya no parece original mostrar al entrevistado tomando mate -más si este es funcionario- para transmitir una imagen más amigable y popular. Es más, no vaya ser que el mensaje termine convirtiéndose en un boomerang, y que de tanto verlos tomar mate, nos genere lo mismo que a Riutort, mientras la educación está como está y la ciudad sea una cloaca a cielo abierto.
Excelente título de la edición de hoy del diario Crónica: "Sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial y lo mataron en Villa Elisa". Alude a un veterano de guerra de nacionalidad italiana -hoy jubilado- que fue encontrado muerto en su casa atado de pies y manos en la cama, aparentemente por obra de unos delincuentes que entraron a su vivienda con intención de robo. Por este título, aunque no fuera el principal, da ganas de comprar un diario. El atractivo se condensa en el contraste y sugiere el insólito devenir de este hombre: sobrevivió a una guerra pero no a unos rateros que entraron para robarle y terminaron asesinándolo sin razón aparente.
Extracto del libro de Luis Juez, La balada de la ética y el poder, a presentarse la semana próxima: "He aprendido durante los cuatro años de gestión municipal, a sentir en mi propio cuerpo las lastimaduras de esta urbe impresionante. Cada pozo en sus calles, cada rincón oscuro, cada inundación los días de lluvia…todos raspones en el lomo de una ciudad que me han ardido como en mi propia piel. Así es que seguí aprendiendo hasta llegar a que me duela el dolor de todos quienes la habitan". ¿No será mucho? ¿No se pasaron con la balada?
La Voz del Interior publicó en su edición del sábado 21 de junio pasado que había llegado el informe del FBI sobre el caso Dalmasso, después de 19 meses de ocurrido el crimen. El periodista comenzó su nota citando el testimonio de una fuente para señalar que el martes pasado se había enterado en forma exclusiva que esto podía ocurrir en las próximas horas. Por lo que se ve, el diario no se animó a publicar el dato ni el miércoles ni el jueves y demoró hasta el viernes en confirmarlo, ya cuando la noticia había circulado por los principales medios del país. Por ejemplo, en Crónica TV, que la anunció a través de su clásica placa roja. Parece un acto de jactancia innecesario, en un periodista, decir que el dato lo tenía de antes pero que no lo publicó.
Ya se puede acceder a Antorcha, el sitio web que el titular del Sindicato Regional de Luz y Fuerza, Eduardo Brandolín, había hecho clausurar para que no trascendieran las denuncias que, en forma anónima, Alejandro Roganti y su grupo hacían en contra de su persona por las supuestas irregularidades en el gremio. Pero los responsables de las denuncias han decidido salir del anonimato atento a la gravedad de los hechos, el intento de asesinato de Roganti. Se lee en la Editorial: Antorcha vuelve "no sólo como símbolo de dignidad y de lucha contra un poder omnipotente de aparatos, negocios y dinero, sino que, fundamentalmente como respuesta a la muerte, al vano intento de pretender silenciar las voces del compromiso con los intereses de los trabajadores". El responsable editor del sitio es Fernando Castiglione, pero sus hacedores es "un grupo de trabajadores lucifuercistas, militantes y amigos de Alejandro Roganti". Lea por qué Pérez Moreno, abogado de los hermanos Eve, está aparentemente más interesado en la suerte de Brandolín que en la de sus clientes. Ingresar para ver el sitio.
El movilero de Telenoche 12 cronicaba anoche el cacerolazo que protagonizó una multitud de ciudadanos cordobeses en las afueras del centro comercial Patio Olmos. En una de sus salidas al aire, dice: "Es imposible encontrar gente objetiva". No aclaró, pero suponemos que con gente objetiva quiso referirse a ciudadanos que tuvieran la capacidad de abstraerse por un segundo del cacerolazo tribal para dar una opinión fría, impersonal, desapasionada y certera del conflicto. Dos cosas: se supone que la gente que estaba ahí golpeando los cacharros y tocando la bocina de los autos tiene una posición tomada respecto del conflicto, que no es precisamente de simpatía con este gobierno. De modo que la respuesta a cualquier consulta que hiciera en el lugar implicaría un juicio negativo para los Kirchner y compañía. Por otra parte, si su obsesión es hallar una opinión objetiva, le recomendamos que mejor evite entrevistar a un animal que hable, tenga dos ojos, dos orejas, una nariz y una boca, y que encima tenga la capacidad de razonar y discernir. Sencillamente, porque todo lo que éste pueda llegar a decirle siempre resultará subjetivo, por más que intente hacerse pasar por un "objeto".
Río Cuarto elige al sucesor de Benigno Antonio Rins. Pero también al de Alberto Cantero. Elige entre Juan Schiaretti y Luis Juez. Pero también entre Néstor Kirchner y Elisa Carrió. Gracias a la sabiduría de la Carta Orgánica de la ciudad, los riocuartenses votarán sin la presión (y la confusión) de otra elección provincial o nacional el mismo día; el 22 de junio se vota intendente de Río Cuarto. Nada más. Y nada menos. Aunque el resultado de la elección, como ocurre inevitablemente en política, tendrá múltiples lecturas. Y seguramente se sumarán a los festejos referentes provinciales y nacionales que brillaron por su ausencia durante la campaña electoral.
La parálisis municipal, producto de los paros y asambleas que llevan adelante los municipales en reclamo de mejoras salariales, atrajo a la plaza San Martín a un sinnúmero de puestos de choripanes, que salieron como en banda a hacerse de unos pesos mientras el Lobo no está, es decir el inspector municipal cuya función es evitar que esto ocurra en un día normal. Pero como se viven días anormales, ocurre. Como de costumbre, la gente sale a opinar, y en esto, las radios, la tele y los diarios, reproducen la clásica puteada al intendente y una sensación de asco -más que asombro- por la situación. "Una plaza invadida de choripaneros, ¡qué horror, por favor!". Sí, no es muy agradable. Esto debería estar regulado, aún en los momentos excepcionales, pero es lo que hay. Lo sorprendente de esto es que algunos comunicadores se prendan en el discurso discriminatorio, agraviante y xenófobo de la gente. "Parece Bolivia", dijo un ciudadano al ser entrevistado estos días. "Parece una ciudad internacional", dijo anoche Telenoche 12 en su informe. El entrevistado se animaba a decir lo que el canal y colegas de otros medios insinúan o dicen con eufemismos. Sí, estos muchachos que dan vuelta el chorizo con la mano, se lamen la punta del dedo y luego te hacen el sanguchazo, no son ningunas Caperucitas. Incluso algunos asombran por la logística con la que cuentan, como si lo suyo perteneciera a una organización preparada para lucrar con estos momentos y no a un acto de necesidad individual. Yo, que el señor intendente, les propondría que usaran leña en vez de carbón barato, que vistieran gorrita con visera y camisa sport a raya y se dirigieran a la gente de forma respetuosa: "Señor, muy buenas tardes, bienvenido a mi parrilla. En qué lo puedo atender". Tal vez así, no consiga terminar con el ilícito de vender donde no se debe, pero al menos estarían más presentables e higiénicos ante el comentario racista de algunos colegas, tan Big-Mac ellos.
De la exposición de Sergio Berensztein

Escuchábamos decir el otro día a un periodista, a propósito del incidente que mantuvo el hijo del intendente Daniel Giacomino con inspectores municipales que le terminaron secuestrando el auto por no pasar el test de alcoholemia, que el muchacho no debía comportarse como se comportó, que "debía ser modelo para otros". Quizá lo que éste periodista quiso decir es que siendo un joven con portación de apellido, al menos debería tener más cuidado en la forma de comportarse en público. Actuar con respeto y moderación. Con eso basta. Usar la palabra modelo, para un adolescente de este siglo, es algo menos que tramposo. Los chicos no quieren ser modelos de nada, sino todo lo contrario. Se afanan por ser políticamente incorrectos. Sí debe serlo el padre de Maximiliano Giacomino, que está ejerciendo un cargo público y se debe a quienes lo votaron y confiaron en su capacidad para cambiar las cosas. Justamente, la falta de políticos que sirvan de arquetipos o puntos de referencia para ser imitados, es lo que no abunda. Por eso el sanfrancisqueño no debería dejar pasar esta oportunidad que el pueblo de la ciudad de Córdoba, le brinda.