La revista El Sur, de julio, reproduce extractos de la reveladora declaración en sede judicial del hermano de Nora Dalmasso, Juan. Entre ellas, sobresale una que afirma: “Mi cuñado Marcelo Macarrón no sé si comparte este interés mío y de toda la familia Dalmasso en que esto se esclarezca".
Hernán Vaca Narvaja.
“Yo a Facundo lo quiero muchísimo. Es mi ahijado de bautismo y realmente lo quiero muchísimo, pero quiero hablar de algo y explayarme sobre un asunto que creo es muy importante para la causa. No obstante, antes quiero empezar con una frase de Joan Manuel Serrat, que creo resume todo: ´Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio´. Y digo esto porque creo que por más dura que pueda ser la realidad, en la investigación del crimen de mi hermana el único camino que nos queda es la verdad”.
Así comenzó su declaración Juan Dalmasso, único hermano varón de Nora, el 19 de mayo último. El fiscal Javier Di Santo acababa de convocar a la prensa para decretar el secreto de sumario, desatando una ola de rumores y versiones que culminarían, veinte días después, con la imputación a Facundo Macarrón como presunto abusador y asesino de su madre.
La declaración de Juan Dalmasso tiene un valor indubitable en la causa: por primera vez alguien de la familia directa de la víctima admite la pertinencia de que Facundo Macarrón sea investigado y se preocupa por su entorno íntimo. Pero además ratifica la desconfianza que los padres de Nora sienten hacia el viudo y la animadversión que generó la polémica actuación del ex vocero de la familia, Daniel Lacase.
La declaración del hermano de Nora es conmovedora. Es la confesión de un hombre valiente que siente la necesidad de hacer prevalecer la verdad por sobre la hipocresía social que envolvió y envuelve al crimen de Villa Golf. “Por más doloroso, por más tremendo para la familia que pueda ser conocer lo que realmente aconteció, creo que es la única posibilidad, porque de otro modo tampoco podríamos vivir”, le dijo Juan Dalmasso al fiscal.
Con su actitud, el hermano de Nora -quien admitió que la homosexualidad de Facundo fue uno de los primeros temas que conversaron con Diego Estévez cuando asumió como abogado querellante- dio el primer paso para romper la cadena de mentiras que siguieron al hallazgo del cadáver de la víctima en la cama de su hija Valentina.
Su declaración deja al desnudo la mentira de Silvia Macarrón, pronunciada en vivo y en directo ante las cámaras de Canal 13 de Río Cuarto, cuando dijo que Nora Dalmasso no sólo sabía que su hijo era homosexual, sino que además lo apoyaba en su decisión.
Juan Dalmasso admite, por el contrario, que la familia nunca sospechó de la inclinación sexual de Facundo. La mentira de Silvia Macarrón -quien además es madrina del joven- fue puesta en evidencia también por el propio hijo de la víctima: “Mi mamá era muy intuitiva y podía llegar a sospechar de mi faceta homosexual, pero nunca insinuó nada al respecto ni dijo nada de manera indirecta”, le dijo Facundo al fiscal durante su extensa declaración indagatoria. Un mes antes, su pareja Andrés Peralta admitió que la relación amorosa entre ambos se mantenía en secreto por temor a la reacción de los padres de Facundo.
La homosexualidad de Facundo era un tema tabú, del que nunca se habló en el seno de la familia. ¿Por qué mintió Silvia Macarrón? La declaración de Juan Dalmasso también arroja luz sobre las conductas de la familia paterna y más puntualmente sobre la presión social que el traumatólogo ejercía sobre su hijo. “Facundo es una persona que de algún modo sufrió durante toda su vida la forma de ser de su padre (...) porque él siempre quiso que su hijo hiciera y lograra lo que él hizo y logró”, sentenció el hermano de Nora. “Marcelo siempre estuvo pendiente de sus cuestiones sociales, de su relación con gente de la ´alta sociedad´, y esto incluye a gente de comprobada honorabilidad, pero también a personas con una dudosa reputación (...) Pero siempre con un factor común: una altísima exposición pública”, insistió.
El su declaración, Juan Dalmasso se explaya sobre la relación de Marcelo Macarrón con sus hijos. Dijo que Valentina era su mimada porque, al igual que a él, le gustaba jugar al golf y participar en eventos sociales; a Facundo, en cambio, la vida social no le interesaba, a tal punto que vivió su traslado a la capital provincial -donde estudia Derecho en la Universidad Católica de Córdoba- como una liberación personal. “Cuando Facundo se instaló en Córdoba y particularmente desde mediados del 2006, yo percibí que estaba cambiando y que tenía actitudes que podían ser indicadores de homosexualidad”, dijo el padrino del joven Macarrón.
Juan admitió que profundizó sus sospechas sobre la inclinación sexual de Facundo cuando se enteró de que el fiscal Di Santo estaba tomando declaraciones testimoniales a los amigos del joven estudiante en Córdoba. En este sentido, relató que su prima María Elena Grassi le comentó que su hija Karen, quien también estudia en Córdoba, había quedado impresionada por las formas amaneradas que había adquirido su primo Facundo. Y que éste le había comentado que concurría a boliches “que todo el mundo sabe son exclusivamente para homosexuales”.
En su declaración, Juan deja en claro en forma insistente que no tiene ningún prejuicio contra los homosexuales, pero admite en cambio que tiene miedo por los comentarios que le hizo su abogado Diego Estévez. En realidad, el ex conjuez de la causa Río Tercero sí parece tener un claro preconcepto de los homosexuales. Según Dalmasso, Estévez le advirtió que “esta elección (la homosexualidad) tiende a darse en un ambiente de clandestinidad, precisamente por la discriminación social que existe al respecto. Y es esta clandestinidad y la soledad afectiva que le genera a las personas que hacen esta elección lo que los lleva a vivir al margen de la familia y que aparezcan y se consoliden personajes que se pueden aprovechar de una situación económica (sic), o que pueden instalar o manipular la conducta de quien se siente solo”.
“Diego (Estévez) me dijo que muchas veces el entorno en el que se maneja esta gente es un ambiente muy jodido, muy pero muy jodido”, insistió Dalmasso.
Marcelo y Lacase La declaración de Juan Dalmasso explica en parte la extraña conducta que la familia Macarrón tuvo después del crimen de su hermana Nora. No hubo duelo, sino que todos los integrantes de la familia continuaron con su vida normal: Facundo estudiando en Córdoba, Valentina jugando al golf y Marcelo atendiendo su consultorio y participando de eventos sociales. Una sensación de irrealidad dominó siempre la conducta de la familia de la víctima.
Cuando estuvo frente al fiscal, Juan admitió por primera vez que los padres de Nora dudan de las verdaderas intenciones del viudo: “Mi cuñado Marcelo Macarrón no sé si comparte este interés mío y de toda la familia Dalmasso en que esto se esclarezca. Lo digo y me hago cargo de esto porque sé que es la verdad y tarde o temprano va a salir a luz. A veces he llegado a pensar que Marcelo sufre una enfermedad que le impide ver lo que realmente importa en la vida, algo que sólo le permite verse él mismo y su figuración social”.
Las palabras de Juan Dalmasso explican porqué la madre de Nora siempre tuvo otra hipótesis del crimen e incluso se constituyó como querellante en la causa cuando la familia tenía en ese rol a los pintorescos abogados cordobeses Benjamín Sonzini Astudillo y Rubén Tirso Pereyra. Según el hermano de Nora, el afán de figuración social de Marcelo lo llevó “a rodearse de amigos que todos en Río Cuarto saben que son personas que nadie quiere y todos cuestionan”. Y le puso nombre y apellido a su acusación: el ex vocero Daniel Lacase.
“¿Qué necesidad tenía (Marcelo) de seguir al pie de la letra lo que le decía Lacase?; ¿de salir a decir a todos los medios de comunicación que perdonaba a su esposa antes de que se supiera la existencia de un amante? ¿por qué dejó que Lacase le diera libreto justamente contra su misma esposa, contra su compañera antes que nadie hubiera sabido nada de sus amantes?”, se preguntó Juan Dalmasso. “Hay personas como Lacase que tienen esta habilidad increíble -hasta en estos momentos tan terribles, frente a situaciones límites para cualquiera-, de no perder el norte ni por un momento y pensar sólo en sus intereses”, agregó.
“En medio de todo este desastre que significó perder a mi hermana, de todo ese momento de dolor terrible y confusión tan intenso, no entiendo porqué Marcelo se dejó llevar por ese hombre que en lo único que pensaba era en aprovechar la oportunidad para golpear a sus enemigos políticos -todos sabemos que Magnasco no tuvo absolutamente nada que ver con esto- y dejar bien a salvo el honor como hombre de su amigo. Fuera de eso nada importaba y la verdad era algo que debía acomodarse al precepto de que la vida continúa”, insistió el hermano de la víctima en su descarnado relato sobre el rol que cumplió el ex vocero de la familia Macarrón.
Lo que sigue es una radiografía de parte de la sociedad riocuartense y del cascarón social que se rompió para siempre la fatídica madrugada del 25 de noviembre. Aunque no sospecha directamente de su posible participación en el crimen, Juan Dalmasso ubica a Facundo Macarrón como víctima de un sistema social asfixiante. “Facundo muy posiblemente al irse a Córdoba comenzó a ser él mismo y no lo que la alta sociedad de Río Cuarto y su padre le imponían que debía ser -por esa razón ya casi no venía- y tal vez todo esto o el entorno alrededor de él puedan tener algo que ver con lo que le pasó a mi hermana”, razonó.
El relato de Juan Dalmasso termina con algunos datos inquietantes: Nora se llevaba bien con su suegro, Félix Macarrón -”a pesar de su aspecto tan de militar retirado, tan recto, creo que jamás tuvieron ni un sí ni un no”- y con su cuñada Gabriela, pero tenía una relación más bien tensa con Silvia Macarrón, la única persona de la familia que admitió la condición homosexual de Facundo y dijo que su madre la conocía y lo apoyaba.
El padrino de Facundo concluye su declaración admitiendo sus propias y dolorosas dudas sobre lo que verdaderamente ocurrió la fatídica madrugada en que asesinaron a su hermana: “Lo que quiero decir es algo que tengo desde hace un tiempo adentro mío: verdaderamente no sé si esto de la elección sexual de Facundo es cierto o no, creo que hay indicios que así lo indican y no sé -en caso de que esto sea real- si puede tener que ver con todo lo que pasó, con la muerte de mi hermana Nora. Pero no es algo menor, por las eventuales relaciones de Facundo, ni por cómo ella misma lo hubiera llegado a tomar. Nora era tan particular... y creo que nadie sabe cómo hubiera llegado a reaccionar: no ante Facundo, pero sí ante un tercero. Eso creo que nadie lo puede llegar a saber”.
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