
Hernán Vaca Narvaja.
Hijo de don Francisco Rohrer, un inmigrante europeo que “hizo la América” en Río Cuarto, “Michel” es un líder natural. Frontal, hiperactivo, apasionado por el rugby -fue jugador de Urú-Curé, entrenador, dirigente y presidente del club Pucará de Buenos Aires-, “el francés” se convirtió en un acaudalado empresario agropecuario cuando asumió la gerencia de Del Monte.
“Michel” tiene una personalidad arrolladora; tiene poder económico, una intensa vida social y le gusta la figuración. Sin embargo, desde que se lo vinculó con el crimen de Nora Dalmasso, cultiva el bajo perfil.
Declaró en los Tribunales de Río Cuarto en pleno verano, cuando dos de los tres fiscales designados por el Ministerio Público se habían tomado vacaciones. Al terminar su declaración -que se extendió por espacio de casi tres horas-, enfrentó los micrófonos del periodismo con una rara mezcla de indignación e ironía. Y esbozó cuál es su filosofía de vida: “no tengo intereses políticos, sí económicos”. Se enojó por la “liviandad” de los comentarios periodísticos que lo vincularon al crimen, prometió investigar de dónde surgieron los rumores y juró venganza.
En esos días lloró frente a sus empleados de Del Monte, admitió que su familia estaba muy golpeada y clamó inocencia. Dicen que su esposa, Valeria Calipan de Rohrer, está deprimida por la situación que le tocó vivir.
Cuando todavía actuaba como abogado y vocero de Macarrón, Lacase le entregó un sobre a los fiscales. Era un manuscrito de Araujo, empleado y mano derecha de Rohrer en Del Monte, que contenía los datos que probarían que “Michel” estuvo en Buenos Aires la noche que asesinaron a Nora Dalmasso. Cuando lo citó a declarar, el fiscal Fernando Moine no le preguntó nada que pudiera incomodarlo, pese a que en ese entonces era uno de los principales sospechosos de la hipótesis del crimen pasional.
Rohrer es dueño de un verdadero imperio económico. Y lo único que pareció incomodarlo en los días que sucedieron al crimen de Nora Dalmasso fue que ese imperio pudiera desmoronarse. Las multinacionales, se sabe, quieren a sus ejecutivos lejos de los escándalos mediáticos. Y Rohrer estaba en el ojo del huracán.
- ¿Tuvo alguna relación amorosa con Nora Dalmasso?-, le preguntó una periodista a la salida de Tribunales.
- No. Y usted, ¿con quién tuvo relaciones amorosas?-, contestó, altanero, quien por entonces era el centro de los rumores en las calles de Río Cuarto y más puntualmente en el country San Esteban, donde al menos dos vecinos (un abogado y una psicóloga) juran que lo vieron en la ciudad el fatídico viernes 24 de noviembre de 2006. Rohrer dijo que alguien lo había involucrado en el caso para perjudicarlo. “Ha habido algo detrás de esto que también lo estoy investigando y también tenemos pistas para saber quién fue, quién me sindicó, totalmente equivocado, en que yo pude haber tenido alguna participación en esto”, dijo amenazante. Y agregó: “en la vida hay intereses económicos y políticos”.
- ¿Usted tiene alguna vinculación política?-, insistieron los periodistas.
- No, ninguna. Pero económica sí.
Cacique bravo
Miguel Rhorer se crió en Buenos Aires y volvió a Río Cuarto en los años ochenta para hacerse cargo del campo que heredó de su padre. La sociedad Cacique Bravo S.A. está integrada por el propio Rohrer y su madre María Rosa Lamon de Rohrer. Como suplente figura su esposa, Valeria Laura Calipon. Aunque es heredera natural del campo, la hermana de “Michel” (cuyo nombre sería Danielle) fue excluída de la sociedad. Los papeles que dejaron afuera a la hermana menor del “francés” fueron confeccionados por un conocido estudio jurídico de Río Cuarto ubicado en la esquina de Moreno y Alvear. De filosofía menos materialista -quienes la conocen la describen como “media hippie”-, Danielle estaría viviendo en Europa, lejos de las vacas y la soja. Y lejos también de la fortuna que su hermano amasó en los últimos años.
Desde que llegó a la Argentina, Don Francisco “Pancho” Rohrer -el padre del “francés”- siempre estuvo vinculado al campo. Fue administrador de la estancia de los Atucha, al sur de Vicuña Mackena y cuando contrajo matrimonio con María Rosa Lamon pasó a administrar Cacique Bravo, en la localidad de Las Acequias. Don “Pancho” viajaba mucho y participaba activamente de las ferias ganaderas, pero la familia Rohrer vivía en Androgué, provincia de Buenos Aires. Hasta que un infarto prematuro terminó con la vida de Don Francisco y “Michel” terminó afincándose en Río Cuarto para hacerse cargo del capital más importante de la familia: Cacique Bravo, donde actualmente hay un stock aproximado de diez mil cabezas de ganado destinado a feed lot (engorde a corral).
“Michel” no tardó mucho tiempo en relacionarse con importantes productores agropecuarios y pasó algún tiempo en los Estados Unidos atendiendo el campo de Federico Tissen, también criador de caballos árabes. Conoció al mítico Nicky Herlitzka y trabajó en la estancia La Sofía. Actualmente, Del Monte arrienda las seis mil hectáreas de ese campo, ubicado a tres kilómetros de Las Vertientes y que en algún momento estuvo en poder del millonario húngaro George Soros.
Cuando se radicó en Río Cuarto, “Michel” se incorporó al club de rugby Urú Curé, donde cosechó amigos y enemigos por igual. Allí conoció a Marcelo Macarrón, con quien jugó algunos partidos. El “francés” era hooker y trababa en la primera línea. Cuando se retiró de la competición, fue dirigente y entrenador. Macarrón, a su vez, fue designado traumatólogo del club. Afianzaron su amistad, compartieron varios viajes y -más por afán de figuración que por inquietudes pedagógicas- participaron de la fundación del colegio San Ignacio de Loyola.
Rohrer y Macarrón negaron siempre tener algún tipo de vinculación económica, pero el traumatólogo habría invertido recientemente una suma importante de dinero en un pool de siembra que sería propiedad del “francés”, del que participan -con mayor o menor capital- prácticamente todos los empleados de la multinacional en Río Cuarto. Del pool también participaría el ex vocero Daniel Lacase, a quien Ricardo Araujo (amigo y mano derecha del “francés”) sindica como “abogado de Del Monte”.
La amistad de Lacase con Rohrer también tiene otro ribete económico: el “francés” administra uno de los campos del abogado laboralista. Ese campo tiene un privilegio: desde allí se puede presenciar el paso de los autos del rally. Por eso Lacase suele invitar a sus amigos (entre ellos funcionarios del Poder Judicial de Córdoba, el abogado Rubén Tirso Pereyra y el propio Rohrer) a pasar jornadas completas con asado y locro. El especialista en cocinar la carne a la parrilla es Marcelo Macarrón; por la noche, el locro corre por cuenta del sacerdote Jorge Felizzia.
“Michel” trabajó intensamente en Cacique Bravo y abrió en Río Cuarto una carnicería inspirada en los parámetros modernos de Norteamérica. Se llamó Natura beef y fue administrada durante mucho tiempo por Alfredo Del Olmo, un riocuartense que tiempo después emigró a los Estados Unidos junto a su pareja. El slogan del emprendimiento fue escrito a medida de Rohrer: “del campo a su mesa”.
A fines de los noventa, en un viaje de placer al exterior, “Michel” conoció al dueño de la multinacional Del Monte Fresh, que se dedica a la exportación de frutas, y lo convenció de que invirtiera en el “granero del mundo”.
Al poco tiempo, Rohrer inauguraba la planta de la multinacional en la localidad de Los Cisnes. Como gerente general de Del Monte en Argentina, el “francés” comenzó un vertiginoso ascenso económico. Compartió ese momento con sus amigos y el entonces Obispo de Río Cuarto, Ramón Artemio Staffolani, bendijo la mesa de los directivos de la multinacional.
El “francés” y su esposa disfrutan del dinero que ganan. Y no escatiman en gastos a la hora de viajar. En una oportunidad, visitaron a Del Olmo en Saint John. El emigrante riocuartense se sorprendió ante la presencia del matrimonio Macarrón como acompañantes de la onerosa gira de los Rohrer.
En Urú-Curé, “Michel” dejó su impronta. Querido, temido y odiado con igual intensidad, en el club recuerdan sus pocos sutiles “aprietes” a quienes se oponían a vender la sede para construir una nueva en los terrenos aledaños el country San Esteban. En el plano estrictamente deportivo, quienes tuvieron contacto con él lo recuerdan como un entrenador rudo y exigente, pero noble y “bancador”. Al término de los partidos, “Michel” recibía a los rugbiers en su casa de Banda Norte, cerca del puente carretero, donde compartían el “tercer tiempo” hasta altas horas de la madrugada.
Mujeres
Rohrer no tolera que le digan que no. Tiene una personalidad arrolladora y le gusta la diversión. Y las mujeres. Las anécdotas sobre su conducta en fiestas privadas son coincidentes: en más de una oportunidad, los invitados tuvieron que retirarse ante el virtual acoso del “francés” a sus esposas. Varios testigos presenciaron, en más de una ocasión, la comunión de movimientos entre el “francés” y Nora Dalmasso. Es más: los avances del “francés” sobre Nora fueron el comentario obligado de los invitados a la fiesta que Macarrón hizo en el club de Golf cuando festejó su cumpleaños número cuarenta.
Cuando “Michel” estuvo en el centro de todas las miradas como sospechoso del crimen de Nora Dalmasso, muchos de los setecientos riocuartenses que asistieron a su cumpleaños número cincuenta se incomodaron. La fiesta se realizó en Cacique Bravo y duró hasta el otro día. Amenizada con una comparsa traída especialmente de Entre Ríos y la voz privilegiada de Facundo Saravia (hijo del mítico integrante de Los Chalchaleros), los asistentes pudieron degustar un menú bien criollo: pernil de cerdo en prensa con pan de campo, pan con chicharrones chipá, empanadas salteñas y criollas, costillares y cabritos en estacas en torno al fogón y cebollas a las brasas con papas y huevos fritos. Los más trasnochadores alcanzaron a probar el locro de maíz, la humita santiagueña y el guiso casero. Y quienes se quedaron a ver el amanecer compartieron un mate cocido con tortas fritas calientes.
Menos divertidos estaban los policías que hacían adicionales en el country San Esteban el año anterior, cuando “Michel” ingresó alcoholizado en su camioneta rural con un acompañante y una persona tapada con una manta en el asiento de atrás. Preocupados ante la posibilidad de que estuviera siendo víctima de un secuestro, los guardias abandonaron sus puestos y se dirigieron a la vivienda del “francés”, que estaba pateando la puerta de ingreso mientras puteaba porque no tenía las llaves.
- Bajen sus armas. Yo soy el dueño de todo esto y ustedes tres mañana no van a trabajar más acá-, bramó Rohrer cuando se percató de la presencia de los vigilantes, a quienes advirtió que era “muy amigo” del comisario Aldo Echeverry, por entonces jefe de la Departamental Río Cuarto.
Uno de los guardias logró calmarlo y fue a la casa de su secretaria en Del Monte -que también vive en el San Esteban- a pedir un juego de llaves. Como los acompañantes no aparecían por ningún lado, los vigilantes decidieron espiar por el patio de atrás de la vivienda y constataron que un hombre pelado y una mujer atractiva conversaban animadamente con “Michel” en el interior de la vivienda. Cuando recordaron el episodio en Tribunales, ninguno de los guardias pudo afirmar ni negar que la mujer que el “francés” se llevó a su habitación fuera Nora Dalmasso. Lo que sí es seguro es que no era su esposa Valentina. Ya de madrugada, “Michel” y sus dos acompañantes abandonaron el country por la puerta principal. El incidente fue asentado en el libro de registro del San Esteban, que misteriosamente desapareció.
La coartada
Un vecino de “Michel” decidió hacerle una visita en los días en que el “francés” era víctima de rumores y trascendidos mediáticos. Tomó coraje y caminó hasta su vivienda para solidarizarse con él. Pero grande fue su sorpresa cuando Rohrer lo invitó a compartir una copa de champagne con Macarrón y Lacase. El propio Rohrer dijo ante el fiscal Moine que luego de la muerte de Nora Dalmasso, su amimstad con el traumatólogo era más estrecha y que habían compartido una cena. “Mi relación a partir de las cosas dolorosas es más fuerte que antes, con él (por Macarrón) y con mi familia”, dijo “Michel”. El vecino volvió a su casa estupefacto; más allá del gesto solidario de acompañar al amigo, no le parecía una ocasión propicia para brindar con champagne. Y menos con el viudo de la víctima.
Cuando todavía oficiaba de vocero de la familia Macarrón, Lacase tomó recaudos para preservar a su amigo Rohrer. Llamó a Araujo para pedirle una serie de nombres que acreditaran que el “francés” había estado en Buenos Aires la noche del crimen. La lista, de puño y letra de la “mano derecha” de Rohrer, fue entregada por el propio Lacase a los fiscales.
Araujo le dijo a Lacase que el fin de semana en que asesinaron a Nora Dalmasso había compartido un asado con Rohrer en el country de San Isidro. Lacase le pidió que viajara a Río Cuarto de inmediato. Al otro día, el empleado del “francés” estaba en la casa que el abogado tiene en Villa Golf para evitar que quedaran cabos sueltos.
Araujo precisó que el viernes 24 de noviembre de 2006 compartió con Rohrer un almuerzo de trabajo en el club La Ellerstina, de Pilar (provincia de Buenos Aires). Y que el “francés” se retiró alrededor de las 18. Agregó que el sábado 25 a las 8,30 se comunicó con Rohrer por celular y convinieron en concurrir a un remate a las 11,30. Pero el “francés” lo llamó un rato después para cancelar la cita y lo invitó a comer un asado a su casa, adonde llegó pasadas las 10. Y agregó que el propio Rohrer fue quien hizo el asado, extendiéndose la sobremesa hasta las 18.
A pesar del asesoramiento previo de Lacase -quien como abogado querellante debía aportar datos para buscar al presunto asesino y no proteger a uno de los sospechosos del crimen-, la declaración de Araujo deja un vacío muy importante: entre la última vez que estuvo con el “francés” y su reencuentro pasaron once horas, tiempo suficiente para que su patrón viajara a Río Cuarto y volviera a Buenos Aires.
Fue el propio Rohrer quien brindó más precisiones (?) al fiscal Moine. En su declaración del 13 de enero, Rohrer dio una versión idéntica a la de Araujo. Pero agregó un increíble periplo que se suscitó a partir de las 18, cuando se despidió de su fiel empleado. Según el “francés”, tenía prevista una cena, pero primero se le averió un neumático y tuvo que volver muy despacio a su casa porque no encontró la tuerca de seguridad, luego se demoró por el embotellamiento que produjo la actuación de Shakira en Vélez y finalmente llegó a su casa a las 20,30. Allí charló con su hijo Francisco un rato hasta que llegó su novia. Volvió a salir a las 22 a cargar gasoil, pero en la primera estación de servicio se demoraron por el cambio de guardia, en la segunda se quedaron sin gasoil y en la tercera recién pudo cargar combustible. Eran las 22,30 y estaba cansado. Decidió faltar a la cena. Ya en su casa, la empleada doméstica le cocinó unas milanesas. Miró un rato televisión y se fue a dormir. Se despertó a las seis para acompañar a su hijo Francisco y su novia a recibir una distinción en Cañuelas como clientes de una firma consignataria de campos y ganados (¡sábado a las seis de la mañana!). A las 8 se levantó el resto de la familia y media hora más tarde todos estaban en el club San Isidro, donde su hija participaba de un partido de fútbol femenino. Recién allí Rohrer ofrece testigos fuera de su círculo íntimo (su empleada doméstica, su esposa, sus hijas o la novia de su hijo) que pueden dar fe de la veracidad de su coartada. Habían pasado once horas desde su último contacto con Araujo, con quien se volvió a encontrar mientras hacía el asado su su casa. El fiscal Moine no pidió detalles, ni comprobantes, ni citó a declarar a la familia del “francés”.
A pesar de las coincidencias en su declaración con la de su empleado Araujo, Rohrer aportó un dato que desentona con la prédica del ex vocero de la familia Macarrón y del propio traumatólogo: según el “francés”, Nora le pidió que intercediera ante Marcelo para encaminar la relación porque estaban viviendo “una crisis de pareja” y evaluaban la posibilidad de divorciarse.
Los fiscales tampoco ahondaron en esta revelación.
9/5/07
Recomendar esta notaEl caso Dalmasso esta totalmente paralizado, mas alla de alguna que otra novedad que se puede ver en los medios, no pasa nada. El encubrimiento que ronda a todo el hecho ya es demasiado grosero, aunque muy bien planificado. En definitiva, si la justicia no actua de manera correcta, como deberia hacerlo, nosotros los periodistas y los medios deberiamos hacerlo para llegar a algo tan buscado, la verdad.
HOLA RUBEN...LEE ESTA NOTA DEL FRANCES.- ES MUY INTERESANTE
....................vale la pena pegarle una leida
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