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La nueva política

Río Cuarto elige al sucesor de Benigno Antonio Rins. Pero también al de Alberto Cantero. Elige entre Juan Schiaretti y Luis Juez. Pero también entre Néstor Kirchner y Elisa Carrió. Gracias a la sabiduría de la Carta Orgánica de la ciudad, los riocuartenses votarán sin la presión (y la confusión) de otra elección provincial o nacional el mismo día; el 22 de junio se vota intendente de Río Cuarto. Nada más. Y nada menos. Aunque el resultado de la elección, como ocurre inevitablemente en política, tendrá múltiples lecturas. Y seguramente se sumarán a los festejos referentes provinciales y nacionales que brillaron por su ausencia durante la campaña electoral.

Hernán Vaca Narvaja.

Seis candidatos competirán por el Sillón de Mójica en las próximas elecciones municipales. Dos de ellos tienen la chance cierta de entrar en la historia como el intendente del bicentenario patrio. Los otros cuatro aspiran a que la polarización no merme sus posibilidades y así poder acceder a alguna banca en el Concejo Deliberante de la ciudad.

Juan Jure, el candidato del oficialismo, repite la misma alianza que llevó a Rins al poder hace cuatro años y medio y que tiene como socios excluyentes al aloncismo (Partido Nuevo) y el socialismo; Luis “Tin” Sánchez reflotó la delasotista Unión por Córdoba y de la mano de los asesores publicitarios heredados del delasotismo, procura mantener lo más oculto posible el sello del kirchnerista Frente para la Victoria que exhibió orgulloso hasta la interna partidaria.

Jure aparece más condicionado que Sánchez. Sin embargo, ambas listas de concejales fueron armadas a la vieja usanza, de acuerdo a los espacios políticos de los aliados internos. Así, la lista de Jure es un compendio de funcionarios de Rins, en tanto que la nómina de Sánchez es el fiel reflejo del resultado de la interna justicialista.

La elección de intendente en Río Cuarto es sin duda la contienda más importante de la provincia luego de los comicios del 2 de septiembre del año pasado, en los que Schiaretti fue consagrado gobernador pese a las denuncias de fraude realizadas por Luis Juez. Pero también es una elección de trascendencia nacional: será el primer test electoral en un territorio eminentemente agropecuario tras el prolongado conflicto del gobierno nacional con el campo. Aunque hay que admitir que, en este caso, será difícil atribuir el efecto en el resultado de la elección, ya que tanto Jure como Sánchez han tomado prudente distancia del matrimonio Kirchner y ambos se han pronunciado a favor del campo.

Si el resultado dependiera de la inercia electoral, Sánchez ya debería estar probándose el traje de intendente: en la última elección realizada en la provincia, a pesar de la paridad entre Schiaretti y Juez, el peronismo ganó por amplio margen la elección en Río Cuarto. Carlos Gutiérrez, candidato del justicialismo, arañó el 50 por ciento de los votos para representar al Departamento en la Unicameral, en tanto que Graciela Saracho (Frente Cívico y Social) obtuvo el 25 por ciento. Muy cerca se ubicó Eduardo Scoppa, que cosechó casi el 22 por ciento de los sufragios emitidos como candidato de la Unión Cívica Radical, partido que ahora abandonó para alistarse en la Coalición Cívica que tiene como su mayor referente a Elisa Carrió. No le fue mejor al oficialismo de la ciudad en la anterior elección legislativa, que consagró a Alberto Cantero como diputado nacional por una abrumadora diferencia de votos respecto a los candidatos de otras fuerzas políticas.

Con estos resultados, el peronismo ya se sentía gobierno en la ciudad. Sin embargo, el férreo alineamiento de Cantero con el kirchnerismo a nivel nacional y el egoísmo de Adriana Nazario, que justificó su declinación a una candidatura cantada en que no estaban dadas las condiciones óptimas para gobernar la ciudad, dejaron al peronismo sin un candidato de peso para asegurar el triunfo. Y esa realidad envalentonó al oficialismo que, luego de tres años de letanía, finalmente logró poner en marcha un ambicioso plan de obras públicas que sirvió de plataforma para apuntalar las chances de continuidad de la actual gestión.

A diferencia de lo que ocurrió en el peronismo, en el radicalismo fue el propio Jure quien dejó fuera de carrera a Rins -que evaluaba presentarse a un cuarto mandato- al lanzar su candidatura, que después fue refrendada en una elección interna en la que terminó aplastando a sus rivales que, con el remanido discurso de la pureza doctrinaria, tuvieron que resignarse al premio consuelo de ubicar a Jorge Cendoya (h) en un lugar expectable de la lista de concejales.

Así las cosas, Jure terminó apareciendo como el cambio en la continuidad y el dirigente que expresa la renovación generacional de una clase política que logró desplazar del centro del escenario a quienes hasta no hace mucho tiempo eran sus protagonistas indiscutidos y excluyentes: el propio Rins y su correligionario Miguel Angel Abella.

Al igual que Sánchez, Jure llega sin padrinazgos políticos y su fortaleza radica en la estrecha alianza con los sectores que más crecieron a la sombra de Rins, como el que expresa el poderoso secretario de Gestión del municipio y primer candidato a concejal por el oficialismo, Eduardo Yuni.

(Puede leer la nota completa en la edición impresa de revista El Sur, de venta en kioscos de Río Cuarto, Córdoba, Villa María y zona de influencia)


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CRISTINA

LA VERDAD ES QUE MÁS DE UN HABITANTE DE RIO CUARTO SE SIENTE OFENDIDO POR LOS DIRIGENTES QUE RENIEGAN DE SUS ORIGENES COMO LO ES JUAN JURE, QUE YA PARECE NO SER RADICAL, AL IGUAL QUE PITIN SANCHEZ QUE SE OLVIDA DE SU DOCTRINA PARTIDARIA. ME DAN VERGUENZA




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