Gustavo Neira. (Río Tercero)Lejos de haber conmoción por una nena que huyó o fue raptada por un hombre mayor, lo que había en Río Tercero era un total desconocimiento de
la noticia. La gente se sensibilizaba al tomar conocimiento, pero da la sensación de que el ciudadano común esta sobrepasado de preocupaciones y
da una mirada demasiado rápida a los casos que no le afectan mas allá de su propia puerta.
En un recorrido por distintos puntos de la ciudad me di cuenta que la gente ya no se altera de cosas como ésta. Por caso, Claudia, una agradable muchacha que atiende su propia despensa de barrio, me cuenta que tiene dos hijos propios y acaba de adoptar una niña y que esta viendo que la tarea de contenerlos y educarlos se torna cada vez más cuesta arriba. Se toma la cabeza cuando le cuento lo que habia pasado con esta niña, y mientras le paga a un ocacional proveedor me dice en voz baja: "La necesidad a veces es desesperante, acá en el barrio se dicen muchas cosas y nadie desmiente, afirma ni denuncia, pero..." .
En otro punto de la ciudad, José atiende un bar donde se toma mucho cafe, al preguntarle sobre el tema me dice que no sabe nada, pero que sí esta preocupado por la baja en las ventas y no deja de recordarme que todo se debe al "no se puede fumar". Mientras me estoy yendo me dice: “Dentro de poco este va a ser un lugar privado, te asocias?.....
Pero de conmoción en Río Tercero, nada.
Ivana es profesora en varios colegios de la ciudad, ella sí sabía porque escucha mucho la radio. Mientras corrige exámenes me dice que tiene "adoración" por los chicos y me cuenta que la mejor arma que tiene es estar con ellos. “Soy la clásica profe compinche”, me cuenta. La mayoría de sus colegas no sabía nada. De lo que sí hablan es sobre cómo frenar a las chicas en el uso de las pollera-pantalón que llevan a clase, cada vez más cortas. Ni hablar del corte de pelo de los chicos!
Lejos de enterarse de una noticia tan cercana, están preocupados por lo que van a hacer el fin de semana.
Me parece que la gente ya no se conmociona tan fácil. Y no es que estemos perdiendo sensibilidad, lo que estamos perdiendo si, es la capacidad de asombro ante alguna noticia de este tipo.