escribi tu nota

publica tu articulo

el surprensa red

Sobre Medios

Pobre hombre /

Pobre hombre

En su programa radial Juntos, Mario Pereyra defendió enfáticamente a un (ahora ex) funcionario provincial imputado por el crimen del country en Río Cuarto. El conductor dijo que Magnasco es un "pobre hombre". Probablemente lo sea, pero la investigación recién empieza y hay mucho camino por recorrer, y será la justicia la que dictaminará sobre su inocencia o culpabilidad. En una mesa de café es entendible que se arriesguen juicios, se incineren carreras personales, se ofenda gratuitamente, o se hagan defensas al boleo. En un medio de comunicación, con una audiencia importante o no, es peligroso porque lo que empieza siendo un simple e ingenuo comentario luego termina legitimado cuando sale en la boca de un oyente. Lo triste es que quienes viven vociferando saben esto.

Mario Albera. 

En su programa Juntos (Radio Cadena 3) de ayer por la mañana, el conductor Mario Pereyra sorprendió con su defensa enfática del funcionario de seguridad provincial que fue imputado en el marco de la investigación del homicidio de Nora Dalmasso (51), en Río Cuarto. La imputación, fue justamente a fin de que el hombre pueda hacerse el examen de ADN por recomendación –según dijo el propio ministro en los medios, del titular de la cartera de Seguridad, Sergio Busso.

“Pobre, pobre... pobre hombre”, repitió ayer Pereyra, una decena de veces.

El hombre –del que no hizo mención de su nombre- es Rafael Magnasco (41), quien renunció ayer a su cargo de asesor letrado del Ministerio de Seguridad, en momentos en que los rumores aluden a una relación extramatrimonial mantenida con la difunta.

Magnasco, socio además del estudio de abogados de Alberto Bertea el secretario de Seguridad Ciudadana de Córdoba, fue imputado para que pudiera ser sometido a un examen de ADN, el cual se cotejará con una muestra de semen hallada en el lugar del crimen, según informaciones provenientes de la ciudad del sur provincial.

Mientras el corresponsal de Cadena 3 en Río Cuarto relataba la presentación por escrito y espontánea realizada por el imputado, Pereyra lo interrumpía cada tanto para decir. “Pobre hombre, pobre hombre, según él no ha tenido nada que ver, se ha tenido que presentar a la policía, sáquenme sangre pidió...” Continuaba: “Pobre hombre, yo imagino Río Cuarto que es una ciudad pequeña, se conocen todos, pobre hombre que tiene que caminar por la calle, pobre hombre, como estará su esposa y sus hijos”. Y concluía: “Porque una persona que se presenta es porque está seguro de que no tiene nada que ver. Pobre hombre”.

Luego la piedad se multiplica. Te subís a un taxi y el taxista que te dice: “Pobre hombre ése, todo el mundo se enteró de que era amante de la mujer y se tuvo que presentar a la justicia para que no culpen”. Vas al kiosco: “Pobre hombre ése, ¿no? lo acusa todo el mundo y qué va a hacer. Tenés que hacerte el ADN. Yo haría lo mismo”. Te encontrás con un amigo oyente de la radio y de vuelta “sí, en serio, pobre hombre”.

Así, “el pobre hombre” queda institucionalizado, legitimado entre gran parte de la opinión pública. Sólo porque un conductor radial, muy escuchado, el más escuchado quizá, lo dice y sus salieris repiten como loros. No se detienen a pensar sobre la característica de la imputación que pesa en su contra, las sospechas de mantener una relación estrecha entre la asesinada y el funcionario, etc. Ya es un “pobre hombre”, siendo que la investigación recién empieza y las piezas del rompecabezas están aún esparcidas.

Cabe aclarar que Sosperiodista defiende a ultranza la presunción de inocencia “hasta que se demuestre lo contrario”, pero tanto énfasis, cuando todo recién inicia…

30/11/06

Recomendar esta nota






Completa este formulario para recomendar esta nota:

Tu email:

Tu nombre:

Email de tu amigo:


escribi tu nota