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Riquelme

El uso y abuso de biografías o retratos deportivos en el periodismo ha hecho de este género un espacio donde leer cuestiones de los personajes verdaderamente "enriquecedoras". Uno sin quererlo se entera del "mambo" que arrastra de purrete tal o cual jugador y las flaquezas humanas que no lo dejan vivir ni jugar.


Mario Albera.

Desde que la industria del espectáculo se apoderó definitivamente del fútbol, la creencia de que los jugadores (y en menor medida, los directores técnicos) son estrellas, que sienten y viven como tales, se hizo carne y piel en muchos periodistas.

Uno de los efectos de este fenómeno es la elaboración de biografías, semblantes, perfiles, o como quieran llamarlo, de los protagonistas.

Son notas que no escapan de lo habitual: revelar los orígenes del personaje, la composición de su familia, el lugar donde nació, los primeros pasos en la actividad, los éxitos, los fracasos, los amigos, el entorno, los equipos donde jugó, sus debilidades, sus fortalezas. En fin, es un estilo de composición periodística medianamente uniforme, donde la diferencia la impone la pluma de los autores.

Yo mismo tuve que retratar cierta vez la personalidad de un famoso arquero de fútbol, al que jamás conocí, conversé, súpe cómo opinaba en la intimidad de los vestuarios, o qué fue de su infancia. Mi punto de referencia para hacer el perfil fue algún que otro recorte y la televisión, que no es un material que haya que descartar, pero tampoco puede ser el único a tener en cuenta ni el más confiable.

No estoy en contra de utilizar los recursos de la literatura para escribir sobre fútbol. Ni de ficcionalizar trifunfos y derrotas, auges y caídas. No es eso. Pero me parece que a veces se hace un uso exagerado, se adjetiviza y ficcionaliza demasiado, lo cual puede ser un síntoma o de un mal uso del lenguaje, o un recurso para disimular la falta de conocimiento sobre el personaje en cuestión.

Se dice de Riquelme que "es un jugador talentoso pero débil". ¿Qué querrá significar exactamente esto? ¿Que es débil en la vida y que eso se traslada negativamente al juego?; ¿que es débil con sus detractores y eso repercute cuando pisa la pelota?; ¿que no tiene carácter y eso lo hace jugar mal?

Será que, a lo mejor, no es tan talentoso como algunos suponen y es un jugador que a veces juega bien, otras brillantemente, y otras en forma muy pobre, como le sucede a la inmensa mayoría que juega al fútbol. ¿O será que es débil porque el hombre, la raza humana lo es?

Se dice que "tardó muy poco en dejar de ser un pibe para convertirse en un hombre". Y sí, a medida que vas creciendo, te vas haciendo hombre, vas madurando, atendiendo a algunas cosas que antes no te importaban, asumiendo responsabilidades, a veces más temprano, y otras un poco más tarde.

Pero nuestro periodista agrega: "Lo cierto es que jamás fue joven. Un mambo personal e intransferible que probablemente heredó de los años duros de su infancia, cuando su familia –pobre y numerosa– tenía que irse a la cama sin comer".

¿Habrá conversado nuestro periodista con el psicólogo personal de Riquelme?
¿Habrá charlado largas y tendidas horas con él para darse cuenta del "mambo" que tanto lo abruma?

Esa fascinación tan tonta que provoca en algunos la infancia pobre del jugador exitoso, que alguna vez llegó a la cúspide de su rendimiento deportivo, es una fórmula infalible en nuestro periodismo.

Por supuesto que los ejemplos sobran. Este es sólo un caso de cómo un simple jugador de fútbol, a veces juega bien y a veces mal, a veces está alegre y otras deprimido, a veces va de titular y otras de suplente, a veces el técnico lo quiere y otras veces no, no lo quiere. Son los ciclos de todo jugador, etapas, que le dicen. Sin embargo, para algunos esconden componentes más enigmáticos.

No todos son Maradona, donde su vida personal y profesional, sí resultó un espectáculo en sí mismo que valía la pena hacer cuento, novela, película. El resto, es más de lo mismo.

No hay que pedirle al personaje más de lo que puede dar ni sacarle más de lo que tiene. Porque como decía ese gaucho atorrante de Fierro "al que nace barrigón, es al ñudo que lo fajen".

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29/1/07

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