escribi tu nota

publica tu articulo

el surprensa red

Sobre Medios

Yo robot /

Yo robot

Mauricio Macri es un hombre que, en cierta forma, genera compasión: es sobrehumano el esfuerzo que hace para mostrarse cordial y campechano cuando debe enfrentar a las cámaras. Pero no genera esa misma simpatía cuando se ve que no ahorra escrúpulos en pos de lograr su objetivo: ayer utilizó una niña de condición humilde para anunciar su candidatura a la jefatura de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, por más energía que ponga en esa faena, nunca logra despojarse de ese perfil de hombre de negocios, con discurso de casete, gestos previsibles y sensibilidad fabricada. Encima, cuenta con los medios.


Sosperiodista.


El hijo de Francisco Macri eligió como escenario para postularse para ser jefe de los porteños un baldío con yuyales altos, lleno de bolsas de basura, con montañas de escombros, y rodeados de casas destruidas ubicadas en el barrio de Villa Lugano, en el Bajo Flores.

La postal era la siguiente: el ingeniero estaba parado sobre unos tablones de madera, vestido con fino sport (rigurosa camisa celeste, pantalón azul y mocasines negros), con la mano derecha sosteniendo el micrófono y la izquierda apoyada rodeando el cuello de una pequeña niña que vive en el lugar. Más allá, o sea de frente al candidato, los periodistas y algunos vecinos que de vez en cuando aplaudían.

Entre respuesta y respuesta, Macri acariciaba a la niña y la interpelaba, para mostrarse desestructurado. Lo hizo cuando citó un dibujo animado para cuestionar el carácter de Kirchner.



Al mismo tiempo, detrás de él aparecían entre los yuyales otros niños habitantes del lugar. Pero claro, nada estuvo librado al azar: a unos metros del ingeniero, se pudo ver a un agente de la policía marcando un cordón invisible para evitar que algún distraido entorpeciera la escena.

Cuando le preguntaron a Macri por qué eligió ese escenario dijo que era "para que la gente sepa que no todos viven como en Callao y (Marcelo T. de) Alvear". Fue lo más incisivo que le preguntaron los medios, por más que después salgan a cuestionarle el uso que hace de la pobreza.

Resultó gracioso el final de la conferencia. Macri, que hasta ese momento tenía a la nena como abrazada, la dejó sin más, y ella, tranquilita, se bajó de la tarima y salió de cuadro, mientras Macri comenzaba a evaluar con sus asesores los efectos de su puesta en escena.


27/2/06

Recomendar esta nota






Completa este formulario para recomendar esta nota:

Tu email:

Tu nombre:

Email de tu amigo:


escribi tu nota